La depreciación que ha registrado el peso frente al dólar americano en lo que va del año ha sido preocupante, sobre todo porque ha provocado que se desencadene el incremento en los costos y ganancias de las operaciones del comercio internacional, expresó el doctor Miguel Ángel Oropeza Tagle, docente adscrito al Departamento de Contaduría del Centro de Ciencias Administrativas y Empresariales de la UAA.
Refirió que cuando apenas comenzaba el año el dólar tenía un valor de 18.20 pesos mexicanos por unidad, pero en la actualidad se coloca por arriba de los 21 pesos, lo cual se ha dado en medio de la pandemia por COVID-19 que ha afectado seriamente la economía mexicana.
La situación es que al verse detenida la economía mexicana, muchos inversionistas con actividad en el país, buscaron resguardar su dinero en lo que es conocido como “monedas bandera”, mismas que difícilmente presentan pérdidas ante los movimientos de mercado.
Esta estrategia es bien ubicada como “inversiones golondrinas” y no representan un peligro grande, dado que, por lo general culminan con el regreso de la inversión a su propósito original, una vez que se estabiliza su comportamiento y con ello, se eliminan los riesgos del mercado.
El académico refirió que el mercado de “commodities” es otra estrategia empleada por los inversionistas, cuando se tienen indicios de inflación, es decir, aplican sus recursos en la adquisición de minerales y metales preciosos, “por ejemplo, el oro ha presentado un incremento en su valor de mercado del 30% en este año, contrario a la caída de las economías a nivel mundial”.
Con esta lógica, explicó, es posible afirmar que movimientos como la salida de inversionistas hacia el mercado de commodities o de inversiones golondrina, no deberían volver a presentarse en el resto del año, por lo que no se pronostica una mayor depreciación del peso mexicano.