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Agencia Reforma

WASHINGTON, EU.-El fin del mandato de cubrebocas en el transporte dividió a estadounidenses, con unos que temen contraer el coronavirus en medio de lo que parece un repunte gradual de infecciones en la nación, otros que festejan ya no tener que llevar la protección en aviones, trenes, autobuses o taxis e incluso con una apelación del Departamento de Justicia para reimponer su uso.
La suspensión de la orden del Gobierno del Presidente Joe Biden, realizada por una jueza federal, se da cuando Estados Unidos promedia 35 mil casos al día de Covid-19, frente al pico de más de 823 mil de mediados de enero pasado. No obstante, algunos puntos como D.C., Nueva York, Michigan, New Hampshire y Kansas, entre otros, registran recientemente un incremento de los contagios.
La mayoría de los estadounidenses sigue a favor del requisito de que las personas que viajan en transportes compartidos usen mascarillas, según un nuevo sondeo.
La encuesta realizada por The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research halló que el 56 por ciento de la población de Estados Unidos está a favor de que se porten cubrebocas en aviones, trenes o autobuses, comparado con el 24 por ciento que se opone y 20 por ciento que dice que no está a favor ni en contra.
El sondeo muestra una amplia división partidista en el tema.
Entre los demócratas, el 80 por ciento está a favor del requisito de mascarilla y únicamente 5 por ciento se opone. Entre los republicanos, el 45 por ciento está en contra y 33 por ciento a favor, mientras que para el 22 por ciento da lo mismo.
La Administración de Seguridad en el Transporte dejó de exigir cubrebocas desde el martes. Ayer, el Departamento de Justicia presentó una apelación para anular la orden que suspendió el mandato federal.
El aviso llegó después de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) determinaron que el requisito de mascarillas en el transporte es todavía necesario para la salud pública.
No quedó claro si la Administración de Joe Biden le pediría a la corte de apelaciones que conceda una suspensión de emergencia para volver a imponer de inmediato el mandato en el transporte.
Expertos en salud pública reaccionaron con consternación ante la decisión de la jueza de Florida de anular el requisito, y viajeros entrevistados se quejaron de que el fin de la norma pone a muchos en riesgo adicional, especialmente a los inmunodeprimidos.
«Creo que es desafortunado, especialmente mientras aumentan los casos debido a una nueva variante (BA.2, una subvariante de Ómicron)» dijo Maria White.
En un vuelo con destino a Los Ángeles, Brooke Tansley, que viajaba con dos niños demasiado pequeños para ser vacunados, contó que sintió miedo cuando los pasajeros que la rodeaban se quitaron el cubrebocas.
«Sólo pude desear que todo saliera bien», reconoció.
En contraste, Jonathan Russell Biehl, piloto de Delta, estaba a medio camino de Tampa a Minneapolis el lunes por la noche cuando llegó el anuncio de la suspensión del mandato.
«Era el día que había estado esperando», aseguró.
Lois Strickland, una entrenadora de atletismo que volaba a su casa en Maryland después de unas vacaciones en Nueva Orleans, indicó que estaba aliviada de poder volar sin mascarilla.
Si bien las mascarillas son más efectivas cuando todos las usan, la gente aún puede beneficiarse de ser la única persona en una multitud que porta una, según expertos.

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