Alfredo González
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- La iniciativa del Régimen Simplificado de Confianza que busca incorporar a los informales a la tributación dejará fuera de los beneficios a muchos contribuyentes cumplidos.
Por un lado, las tasas que pagarían los informales que se acojan al régimen serían mucho más bajas que las de contribuyentes que llevan años aportando al erario.
Y por el otro, no todos podrían adherirse al nuevo régimen que ofrece el beneficio de una tasa de ISR de hasta 2.5 por ciento, eso sin contar que un contribuyente cumplido no podría cambiarse a esta benéfica opción, so pena de cárcel.
El nuevo régimen se aplicaría a personas físicas con actividad empresarial o arrendadores de inmuebles cuyos ingresos anuales sean de hasta 3.5 millones de pesos y a personas morales con ingresos de hasta 35 millones mediante un esquema más simple de tributación y menores tasas.
La tasa propuesta es gradual dependiendo del nivel de ingresos dentro del tope establecido.
«Tendrán la facilidad de pagar tasas de ISR de entre 1.0 y 2.5 por ciento, una abismal diferencia frente a contribuyentes de otros regímenes que con los mismos ingresos pagan hasta 35 por ciento.
«Es enorme la diferencia entre las tasas de impuestos; serían muy bajas las que pagarían las personas físicas que tributen bajo este el régimen con la finalidad de llevarlos a la formalidad», expuso Bernardo Elizondo Ríos, socio del despacho Adame y Elizondo.
Otro ejemplo es lo que ocurre si se considera a dos personas físicas con actividades empresariales que tienen un ingreso de un millón de pesos anuales.
La primera, formal durante décadas, pagará el próximo año 245 mil 800 pesos, pudiendo hacer algunas deducciones limitadas.
La segunda, siempre evasor del fisco, pagaría sólo 15 mil pesos.
Virginia Ríos, fiscalista y profesora en la Universidad Panamericana, explicó que habrá personas físicas que actualmente forman parte del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) que no podrán incorporarse al nuevo propuesto por el Gobierno, debido a una serie de limitantes.
Aquellos contribuyentes que sean socios de otras personas morales (incluidos colegios, clubes deportivos, asociaciones civiles) o que participen en la administración, capital o control de una empresa, serán parte de los que no se sumarán al nuevo régimen, explicó.
«Por ejemplo, una directora que está en la dirección de una empresa ya no (se podría incorporar), aunque sus ingresos sean menores a 3 millones 500 mil pesos», comentó.
Tampoco podrían hacerlo los contribuyentes que reciban ingresos bajo el concepto de honorarios asimilados.
Sin el RIF, explicó Ríos, los contribuyentes tendrían que pasar al Régimen General y pagarían más impuestos.
Con información de Azucena Vásquez