Daniela Perales Bosque

Hace pocas semanas acudí a la ciudad de Tijuana para realizar un trámite urgente. Ya alguna vez había pasado por ahí, como escala para cruzar a Estados Unidos, pero realmente nunca había estado en esa ciudad. Las fronteras siempre han resultado peligrosas y están contaminadas de temas como el narcotráfico, drogas, trata de personas, etc. Creo que justo por eso evitamos acudir a estas ciudades frontera. Así es cómo me puse a pensar, ¿entonces a dónde viajamos los mexicanos? Este último año nos hemos visto forzados a no viajar o a hacerlo de manera más cercana para evitar complicaciones por el COVID. Pero, dejando de lado ese tema, los viajes fuera de México los hemos hecho porque además de querer conocer, creemos que será más agradable o placentero. Se comparan comodidades o atracciones y muchas veces los países extranjeros ganan en esta elección. Sin embargo, sería mucho mejor viajar dentro del propio país para saber con qué contamos y qué tipo de personas viven en él. México cuenta con tantas riquezas y muchas veces se desperdicia la oportunidad de conocer nuestro país. Analiza cuántos estados de la República conoces…

En este mismo viaje que hice a Tijuana, nos trasladamos a la ciudad de Ensenada y al Valle de Guadalupe. Ambos lugares me gustaron mucho y me pareció muy diferente a la zona centro del país. Se come muy rico en Ensenada, sobre todo la Langosta, y existe un muy famoso negocio de mariscos llamado “La Guerrerense”, donde su fuerte es el ceviche de erizo. Muy exótico para mi gusto, pero el más pedido. En Valle de Guadalupe están las reconocidas vinícolas para todos los gustos y preferencias. Se produce una gran variedad de vinos de muy buena calidad, que muchos de ellos han sido premiados por distintos concursos. En cuanto al viaje, vale mucho la pena rentar un coche en Tijuana para llegar a estos lugares, que son accesibles de manera sencilla por la vía terrestre. Me parece que la cuota de la carretera es de $40 pesos y es muy bella ésta en particular, porque se maneja viendo al lado el océano pacífico. Me parecieron muy buenos destinos y los recomiendo ampliamente.

Me llamó mucho la atención que, al ser fin de semana, acudían muchos extranjeros. Me comentó una persona que muchos de ellos viven en California y bajan cada fin de semana o se quedan temporadas vacacionales. Así como en muchos otros destinos del país, los extranjeros, más que los mexicanos, han acudido a frecuentar estos lugares y algunos hasta propiedades tienen. La inversión extranjera, sin alguna duda, representa siempre un favorecimiento a la economía nacional, pero no debemos permitir que sean más los extranjeros que los propios mexicanos, quienes puedan disfrutar de la cultura mexicana y por ende de su riqueza. Hablemos de lugares como Cancún o San Miguel de Allende, donde te aceptan dólares americanos. Me parece erróneo que hagamos todo por facilitar al extranjero, que sí efectivamente consume, pero recordemos que es él quien está en otro país. El mexicano que tiene un negocio y acepta dólares americanos acabará encareciendo sus productos porque sabe que al extranjero le resulta barato consumir en México. Esto sólo repercute a los propios mexicanos, porque serán los nuevos precios “dolarizados” los que se acaben pagando. Las ciudades que se comienzan a dolarizar, pueden resultar muy efectivas para incrementar el turismo, pero acaban perjudicando a los locales, orillándolos en su propia ciudad. CADA PAÍS se merece su propio estilo y respeto. Démosle más a México, el lugar que merece.

En cuanto a los destinos, viajemos a donde prefiramos, pero tratemos de apoyar al propio país, consumiendo dentro de él, así como los productos nacionales. ¡Que tu siguiente preferencia de viaje sea dentro de México!