César Ricardo Alba Vargas, prefecto que laboró durante siete años en el Cecytea Mirador de las Culturas, acusa a la directora y subdirector del plantel de despido injustificado y acoso laboral.
La situación comenzó a deteriorarse con la llegada del subdirector Rafael Barrios Marín, cuya actitud marcó el inicio de un ambiente hostil para Alba Vargas. Según su testimonio, el directivo lo excluía sistemáticamente de las actividades del plantel y delegaba todas las tareas a su compañera, generando una dinámica laboral insostenible.
A pesar de que el prefecto intentó resolver la situación con la directora del plantel, Mariela del Socorro Santoyo Zúñiga encontró que sus quejas eran desestimadas. Lejos de solucionar el problema, la directora comenzó a calificarlo de «grillerillo», una expresión utilizada para describir a alguien problemático, y lo acusó ante las autoridades superiores de no acatar órdenes.
Este ambiente empeoró cuando, según Alba Vargas, la directora insinuó que su orientación sexual era inaceptable, argumentando que defendía la «familia tradicional».
El prefecto buscó apoyo en varias instituciones, incluyendo Derechos Humanos y el SNTE, pero descubrió que las quejas y denuncias que presentó no avanzaban, sugiriendo posibles complicidades internas.
La situación culminó en mayo con su despido, argumentado como un simple término de la relación laboral, sin indemnización justa ni justificación clara por lo que ha llevado su caso a los tribunales.