Salvador Rodríguez López

Cuando le preguntan a un encarcelado cuánto vale su libertad su respuesta será conforme a sus posibilidades económicas, lo cual sólo algunos –muy pocos por cierto– pueden pagar lo que sea por tal de salir, pero la mayoría no tiene capacidad de responder ni siquiera con el pago de una fianza, por lo que únicamente les queda esperar a lo que decida el juez de la causa.

Lo anterior viene a consideración por la aportación que se exige de 43 mil pesos para portar un brazalete de preliberación y con el que es monitoreado para que los interesados cumplan con los requisitos que se les fija, principalmente que no salgan del estado y estén disponibles a la hora que se les convoque para una audiencia, entre otros.

Dentro del programa de justicia se pusieron a disposición 120 brazaletes destinados a internos e inculpados para que estén en libertad mientras se resuelve su situación jurídica y que pueden aprovechar exclusivamente quienes están por determinados delitos no graves, sin embargo no se ha logrado colocar ni uno solo de los 120 dispositivos debido a que se debe pagar esa cantidad como garantía.

El director del Instituto de Asesoría y Defensoría Pública del Estado, Héctor Gómez Castro, indicó que varios de los inculpados señalan que los brazaletes “son un sistema para ricos”, sin embargo se les expone que se aplica la garantía “por si hicieran mal uso de esta herramienta” y sobretodo dejó en claro que ese dinero se les reintegra si regresan el equipo en las mismas condiciones que lo recibieron.

Es un programa que está a disposición de las personas que son llevadas a procesos de carácter penal, lo que puede beneficiar a quienes ya están en los centros penitenciarios y los que están en vías de ingresar, “siempre y cuando no se relacionen con prisión preventiva oficiosa”, manifestó el funcionario.

Respecto a los delitos sexuales no es válida esta oportunidad, en cambio en aquellos calificados como “no graves”, como el de robo, sí se puede acceder, aunque cabe precisar que por regla general quienes se dedican a la nada edificante tarea de hurtar son personas que se conforman con obtener unos cuantos pesos y que en varios casos destinan para la compra de droga, por lo que difícilmente van a tener 43,000 pesos que les permita obtener la citada pulsera que se coloca alrededor de la muñeca o del tobillo.

El brazalete tiene como propósito otorgar la libertad condicional y que se cumple mediante un sistema de localización y rastreo y corresponde a los jueces de ejecución de sentencias decidir si se otorga esta merced. La libertad condicionada se concede hasta en tanto se alcance algún beneficio de pre-libertad, remisión parcial de la pena y libertad condicional.

El brazalete es una unidad codificadora de señales que el beneficiado deberá portar corporalmente para la transmisión de datos al centro de monitoreo. En caso de que a través del citado monitoreo el sistema detecte una irregularidad se toman las medidas necesarias para que el beneficiado explique el porqué de ese cambio, lo que podría modificar la gracia de la libertad condicionada o que se deba a un problema en el aparato que no es atribuible al amparado.

Lo que es un hecho es que este programa debería de tener mayor difusión para que, quien pueda aportar el dinero que se pide como depósito lo aproveche, al mismo tiempo de buscar alguna vía que permita a otros acceder a ese beneficio con un pago inferir al estipulado.

PARALELISMO

Podrán cambiar de ropaje, pero no pueden dejar atrás su pasado y eso los impulsa a ser contestatarios, a no aceptar el resultado de una acción que va en contra de sus intereses, empujándolos a la controversia. Es lo que se vive entre los morenistas, que por más esfuerzos que hacen por ser políticos “nuevos” siguen atados a los hábitos tan comunes entre los perredistas.

Aunque lo nieguen son origen y destino del partido amarillo y negro. El mismo sistema de tribus que ha caracterizado desde su nacimiento al Partido de la Revolución Democrática es el que aplica el organismo que hoy está al frente del Gobierno Federal, por lo que es común que en los distintos órdenes se escuchen voces discordantes, que lo mismo acusan a los líderes que arremeten contra sus propios compañeros que no comulgan con sus ideas.

En función de lo anterior es normal la inconformidad de varios militantes con los resultados del proceso interno que tuvo lugar para designar a los consejeros electorales del Movimiento de Regeneración Nacional, exigiendo la nulidad del mismo ante el alto nivel de irregularidades que, aseguran, tuvo lugar.

Quien encabeza la protesta es la ex panista, ex perredista y actual morenista Judith Baca Morales, al presentar recursos de impugnación en los tres distritos del estado. En la demanda que entregó al Tribunal Electoral del Estado y a la Comisión de Honestidad y Justicia interna, exige que los resultados de los 30 consejeros nacionales sean anulados. Entre las razones que esgrime es que las mesas de directivas fueron encabezadas por servidores públicos del gobierno federal, además de parientes y amigos cercanos a los candidatos que resultados electos.

Otro punto que trató es que los paquetes electorales están “perdidos”, por lo que se desconoce que destino han tenido, asimismo acusa que hubo acarreo de votantes y de los poco más de 700 registros para ser consejero nacional sólo 180 perfiles fueron aprobados, lo que se ha denunciado ante los órganos correspondientes.

El rechazo de Judith Baca podría quedar en el limbo, al menos a nivel interno, teniendo en cuenta que en varias partes del país hubo denuncias similares y la respuesta del dirigente nacional Mario Delgado Carrillo es que fueron mínimos los traspiés, por lo que no cabe la anulación.

Entonces lo único que podría esperar es que el Tribunal Electoral del Estado disponga la anulación total o parcial de la elección, sin que esto signifique que Delgado Carrillo esté dispuesto a cumplir el acuerdo.

Sin duda que lo que vive el partido guinda son polvos de aquellos lodos, que por más que quieran su pasado los ata, los incita a no aceptar un resultado que resulte adverso a lo que ellos esperaban, es la constante que acompaña sus actos, lo que para los iniciados resulta inexplicable esta actitud pero no para quienes han sido, y sin, parte de una tribu, lo que entre paréntesis se da en todos los partidos, sólo que en algunos la disciplina priva al final por consiguiente los asuntos domésticos se airean ahí, en lo interno, pero en este caso se ha prefiere hacerlo públicamente.

Es importante tener presente que de la misma manera que Baca Morales ha transitado por varios partidos están otros de nivel nacional, entre ellos Andrés Manuel López Obrador, que después de varios años en el PRI, de 1976 a 1988, se pasó al PRD en donde estuvo hasta 2012 y del que fue dirigente nacional, ese año fundó el Movimiento de Regeneración Nacional; el senador Ricardo Monreal Ávila fue miembro del PRI de 1975 a 1998, luego estuvo en el PRD, luego en el PT y actualmente es miembro morenista. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard políticamente surgió en el PRI en 1977 y al que renunció en 1995 y después participó en el desparecido Partido Centro Democrático, en el Partido de la Revolución Democrática, Movimiento Ciudadano y desde 2018 en MORENA.

JUSTO RECONOCIMIENTO

El Consejo de la Ciudad de Aguascalientes determinó crear el Premio “Enriqueta Medellín 2022”, cuya publicación será el próximo lunes 15 de agosto, a través del cual se reconocerá la labor que desempeñan las personas y organizaciones civiles a favor de la sociedad, particularmente la defensa del medio ambiente por la que luchó durante varios años la recientemente desparecida doctora. Las categorías que serán reconocidas son medio ambiente, arte, mujeres, desarrollo económico, salud, inclusión, diversidad, juventud y un premio especial que reconocerá a las asociaciones civiles con 15 años o más de trayectoria. María Enrique Medellín Legorreta nació en la Ciudad de México el 10 de diciembre de 1948 y falleció en Aguascalientes el 6 de enero de 2022. Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como médica cirujana, y con un postgrado en genética humana clínica. El sismo que tuvo lugar en la capital del país en 1985 la impulsó a ella y a su familia a cambiar su residencia a Aguascalientes y desde 1987 radicó en esta entidad, donde se distinguió por su altruismo, principalmente en la defensa del medio ambiente que le merecieron varios premios, el último poco antes de su fallecimiento. Indudablemente, el galardón que lleva su nombre es una muestra de gratitud por todo lo que hizo por los aguascalentenses, principalmente a favor de la vida natural.