Ha trascurrido casi la mitad del año. Para los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es momento de ir presentado los criterios económicos que pudieran ser relevantes para tomar como base en la elaboración de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos del año venidero. No olvidemos la fecha del mes de septiembre, para la presentación ante el Senado de la República.

La mayoría de nosotros hemos sido testigos de un comienzo de año cuesta arriba, económicamente hablando, y que pareciera que el último coletazo de la pandemia, nos está afectando considerablemente. Por tal motivo, el utilizar el presupuesto de egresos como pilar para poder mejorar las condiciones en nuestro país, resulta de vital importancia. Indaguemos las principales variables macroeconómicas, así como la cuestión fiscal de los pre-criterios.

En cuanto al tipo de cambio, se presenta cierta estabilidad en comparativa con el cierre proyectado de este año. Para este diciembre, se espera que el tipo de cambio ronde los 20.4 pesos por unidad estadounidense; mientras que para el 2023, se espera que la cantidad de pesos por dólar ronde los 20.9. La variación es mínima. Posiblemente lo anterior podría reflejar la apreciación que ha mostrado el peso en las últimas semanas, a pesar de los episodios de volatilidad observados, consecuencia del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Las adecuaciones realizadas en la tasa de política monetaria han tenido un resultado positivo para el tipo de cambio y los ajustes subsecuentes continuarán dando estabilidad a nuestra divisa. Este supuesto de estabilidad cambiaria luce muy consistente con la fuerte restricción monetaria planteada en los pre-criterios.

En donde no se tiene dicha estabilidad, es en la inflación. Se espera para finales del 2022, se presente una baja en los niveles actuales, para ubicarla en 5.5%. A pesar de esta disminución, sí se presenta un considerable aumento con los números estipulados en el paquete 2022, en el cual se situaba en 3.4%. Un alza muy considerable.

Las presiones inflacionarias continúan aumentando dadas las condiciones geopolíticas actuales; las cuales han afectado la convergencia de la inflación en el mediano y largo plazo, alejándola del rango objetivo establecido por el Banco de México. Es también importante considerar que la alta inflación es un fenómeno mundial, especialmente en nuestro principal socio comercial.

De esta forma, si bien no fue tan pasajera como se esperaba, sí se presenta un pico en los niveles inflacionarios, lo que ayudará a no provocar mayores temores entre los inversionistas y esto podría propiciar un entorno de mayor estabilidad cambiaria, que pudiera detonar la inversión extranjera, que tanto nos hace falta.

Los incrementos en las expectativas para la inflación al consumidor tienen un impacto comparable para los supuestos de la inflación medida en términos del deflactor del PIB. El efecto de la inflación produce un menor crecimiento real, sin embargo, en términos nominales, el PIB experimentaría todavía importantes avances.

Esto, a su vez, tiene, el efecto de reducir el avance de métricas importantes como deuda y déficit en términos del PIB.

En temas fiscales, la prudencia sigue estando presente. La estabilidad que se mantiene con relación a la deuda, la cual es medida a través del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, se espera que se limite a poco menos del 50% del PIB en 2023, una reducción desde el 50.1% observado al cierre del 2021. Por otro lado, el déficit público se proyecta en 3.1%, ligeramente por arriba del 3.0% observado al cierre de 2021, pero en línea con lo proyectado para este año.

Asimismo, se espera para 2023 un balance primario deficitario en 13.2 mil millones de pesos, (0.0% del PIB), una considerable mejora respecto al déficit de P$83.6mm (-0.3% del PIB).

Las condiciones de estos criterios, fueron aceptar de manera positiva por los mercados, continuando con el entorno favorable para las finanzas públicas de nuestro país.

OVERTIME

Se desploma el mundo de las criptomonedas. Del mes de noviembre a la fecha, el bitcoin, la criptodivisa más famosa y cara del mundo, ha caída en más del 50% de su valor. Se atribuye la minusvalía a la política monetaria restrictiva de la FED, los altos niveles inflacionarios y la falta de crecimiento económico como los principales causantes de la caída. La realidad no deja de estar relacionada con la perdida de interés por parte de los inversionistas. Presenciamos la caída de un castillo de naipes.

 @GmrMunoz

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