Obtener los ingresos que se requieren para el desempeño de las actividades inherentes a la función que desempeña, es lo natural en cualquier nivel de la administración pública, por lo que se buscan diversos conductos para alcanzar ese objetivo, unos se obtienen vía impuestos y derechos, otros de partidas que se reciben de un nivel distinto de Gobierno, pero el más importante es por el cobro directo que aplica cada instancia a los habitantes, lo que la más de las veces linda en el abuso de poder ya que el ciudadano no tiene ninguna defensa.

El ejemplo clásico se vive desde el Ayuntamiento de Aguascalientes, que a través de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPMA) obtiene cuantiosas sumas por concepto de multas, lo cual no se traduce en una mejor vigilancia y certeza, ya que es una dependencia que actúa como respuesta ante los hechos consumados.

Tal parece que las órdenes que reciben los agentes viales están enfocadas en sorprender a algún conductor sin el cinturón de seguridad, o que va hablando por el celular, o viaja en una unidad con vidrios polarizados, por lo que proceden a detenerlo y entregarle la boleta de infracción y si creen necesario envían el vehículo al “corralón”, lo que constituye un negocio muy importante para las grúas.

Si en otras administraciones se imponía la política del azadón, la actual se fue a la máxima potencia al presentar una ambición desmedida luego de comprobar que ahí tiene una mina inacabable, principalmente con el uso del alcoholímetro, porque basta que el guiador presente aliento alcohólico para que reciba una multa y si va en estado evidente de ebriedad se le obliga a pagar 13 mil pesos. El argumento que se esgrime para actuar con tal rigor, es que es la única vía que existe para frenar los accidentes que propician los beodos, sin embargo los choques, volcaduras y otro tipo de percances siguen al alza.

En los primeros diez meses del año se han aplicado 112 mil 766 infracciones de tránsito, mientras que en todo 2020 fueron 107 mil, lo que deja constancia que las multas viales se han convertido en una de las principales fuentes de ingresos del Gobierno Municipal, recaudación que se disfraza presuntamente para que exista respeto a las normas y como salvaguarda de la integridad de los habitantes en general.

Hace unos años la Dirección de Tránsito llevaba a cabo campañas de educación vial, lo que incluía la exhibición de vehículos chocados, mismos que se colocaban en un lugar de mayor afluencia a manera de recordatorio de lo que podía pasar si se violaba la ley, en cambio hoy la labor de esta dependencia se encauza en acarrear al erario la mayor cantidad posible como una manera de tener contento a la máxima autoridad.

Se podrá negar que exista un afán recaudador, sin embargo los hechos lo demuestran, toda vez que hay 50 conceptos de infracción, de los cuales tres son los más comunes: estacionarse en línea amarilla (18,579), conducir a mayor velocidad de la permitida (17,539) y falta de licencia (11,722). En el caso de la línea amarilla se ha llegado al extremo que calles con un mínimo de circulación o alejadas de la zona Centro también tienen esa pintura, de manera que le basta a un agente de vialidad hacer un recorrido por cualquier parte para cumplir la cuota diaria.

En un acto de magnanimidad de la ley, los conductores infraccionados que no tienen para pagar la multa o se niegan a hacerlo, son encerrados por 36 horas, lo que puede ser cambiado por un “servicio comunitario” que debe autorizar el juez cívico.

La gran pregunta, ¿quién determina las sanciones de vialidad?, y la respuesta se encuentra en el Congreso del Estado, que le da las herramientas a la autoridad municipal para que se haga de los mayores recursos posibles, por lo que al no haber un tribunal ciudadano al que se pueda recurrir, no queda otra salida que expulsar sapos y culebras de la cavidad bucal.

INAPLICABLE

Lo que propone el ingeniero Alberto Aldape Barrios, de que los políticos actúen con sensatez y si algo tienen que reprochar lo hagan al interior de cada organismo, es un ideal inalcanzable, teniendo en cuenta que quienes andan en estas escabrosidades defienden o atacan públicamente al “enemigo”, aunque la más de las veces lo hacen de manera soterrada, empleando el principio que es para demostrarse a sí mismos que existen.

Son ellos los que mantienen abiertos los mentideros, en donde se tejen y destejen reputaciones. La ociosidad la disfrazan de honestidad intelectual y en ocasiones la ofrecen al mejor postor, por lo que si llegan a acertar sabrán exigir privilegios.

El director del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial (CIDE) consideró que la inestabilidad política podría generar secuelas económicas, por lo que hizo un llamado para que los partidos “sean ejemplo de que sus asuntos se manejan en los cauces democráticos”.

Lograrlo sería único, pero no pasa de ser una quimera, como se puede observar en los movimientos que hay en cada partido. La candidatura al gobierno del estado trae literalmente “de cabeza” a los aspirantes y a sus seguidores, por lo que se registran golpes abiertos o bajo la mesa, lo cual sólo los más avezados podrán soportar este traqueteo.

Aldape afirma que los “actores políticos deben ocuparse por demostrar al interior y exterior que en Aguascalientes existe estabilidad social y política”, principalmente que en el PAN se dejen de dimes y diretes el dirigente nacional Marko Cortés y el gobernador Martín Orozco Sandoval.

Consideró que más allá de si hay o no razón de lo que afirman, se debe tomar en cuenta que los inversores siguen muy de cerca este tipo de expresiones, lo que les permite analizar si es conveniente traer sus capitales o esperar a que las aguas vuelvan a su nivel. Ante todo buscan tranquilidad en materia laboral y una buena relación con las agrupaciones sindicales y los organismos empresariales, lo que refleje un buen ambiente social y libre de violencia.

Hizo mención que a todos debe interesar que Aguascalientes mantenga la civilidad en los procesos electorales, tanto internos como constitucionales, por lo que se deben evitar las escaramuzas que sólo buscan provocar un ambiente de desequilibrio y de ahí obtener una ganancia política.

De ninguna manera se está en contra de los justos anhelos de quienes se mueven en estas arenas, reiteró, lo único que se les pide es prudencia y todo lo que hagan sea pensando en el bien de la entidad, lo que deben demostrar y tener la capacidad de resolver cualquier cuestión por la vía civilizada.

Aunque la política y la economía tienen rumbos distintos, hay etapas en que marchan juntas, lo que puede propiciar una situación de inestabilidad, como sucede en el Gobierno Federal, que mezcla ambos intereses y su resultado trae problemas para el desarrollo.

Por ahora seguirá el mismo patrón de otros años, por lo que sólo habrá que esperar qué consecuencias puede traer este tipo de luchas, en las que el pueblo sólo es testigo.

CRUZAR LOS DEDOS

Una costumbre muy antigua, como es la de cruzar los dedos para atraer la suerte, se ha popularizado en el lenguaje cibernético, por lo que con o sin sustento real muchas personas acostumbran hacerlo, algo que seguramente aplican hoy los empresarios, con la esperanza que la tercera ola del coronavirus no alcance a Aguascalientes. La amarga experiencia de 2020, en la que por casi nueve meses fueron obligados a restringir actividades y en algunos casos a cerrar totalmente, como una forma de evitar el contagio, no debe repetirse, ya que sería el acabose para un número importante de negocios. Existe confianza en superar el año a un ritmo ascendente y que el siguiente venga mejor, para el cual hay una corriente favorable, como es el anuncio que sí habrá Feria Nacional de San Marcos, lo que debe significar el repunte de la vida económica y comercial, que además eleve el número de empleos, con lo que se podrá transitar por una vía más accesible, consecuentemente hay que hacer “changuitos”.

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