Tania Casillas
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Su salida de prisión era inminente, pero al final tuvo que regresar a su celda.
Miguel Ángel Félix Gallardo, fundador del Cártel de Guadalajara, tuvo ayer una audiencia para colocarle un brazalete de monitoreo que su familia consiguió.
Su objetivo era dejar el complejo penitenciario de Puente Grande, Jalisco, tras conseguir que un juez federal le concediera continuar su condena en prisión domiciliaria.
Desde las 13:00 horas de ayer empezaron a llegar a la Comisaría de Sentenciados vehículos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad del Estado.
Unos 30 elementos se apostaron a las afueras del reclusorio y todo aparentaba estar listo para escoltar al capo, apodado «El Jefe de Jefes», pero se suspendió de último minuto.
El motivo fue que la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, argumentó que la Guardia Nacional no tenía suficiente personal para hacer el traslado, por lo que su salida se recorrió hasta el 23 de septiembre, de acuerdo con María Teresa Vallejo Pérez, abogada de Félix Gallardo.
El capo está preso desde abril de 1989 y cumple dos condenas: una de 40 años de prisión por exportar cocaína, acopio de armas y cohecho, y la otra de 37 años por el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, y del piloto mexicano Alfredo Zavala, hechos registrados el 7 de febrero de 1985.
Ayer, Rodríguez Velázquez detalló que el capo, de 76 años, padece sordera, atrofia del globo ocular derecho y glaucoma en el ojo izquierdo, carcinoma facial, hernia de disco, hipertrofia de próstata, esofagitis, hipertensión arterial, diabetes, ansiedad y depresión, entre otros males.