Tras el anuncio de que en próximas semanas los familiares de las personas que se encuentran privadas de su libertad, pudieran volver a las visitas en los Centros de Reinserción Social, para lo cual cabe la posibilidad de que se les pida comprobar que recibieron la vacuna anti-COVID, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, J. Asunción Gutiérrez Padilla, consideró que es una propuesta positiva.
Considerando que durante un año cinco meses los Ceresos han permanecido cerrados a las visitas de familiares de quienes están privados de su libertad, la posibilidad de que se reabran las puertas para que sean visitados sólo aquellos que tengan la vacuna contra el COVID-19, busca preservar el derecho a la salud de los internos y de los mismos visitantes.
Quienes no han recibido la vacuna pudiera ser un acto discriminatorio, no obstante se considera como un acto superior preservar la salud de quienes han estado libres del virus, a pesar del aislamiento en que viven.
Las visitas se suspendieron como medida precautoria ante el tiempo de pandemia que se ha vivido desde el año pasado, pero “creo que podría aplicarse porque es en aras de proteger la salud y de que no vayamos a tener un problema mayor, entonces el derecho a la salud es un derecho humano y es prioritario”.
Por lo que respecta a la CEDH, comentó que se acudirá al sector salud, para tener la información de primera mano sobre la conveniencia o no de que ese certificado sea indispensable para quienes tengan la intención de visitar a sus familiares que están privados de su libertad.
Lo que se debe tomar en consideración es la importancia que tiene el contacto humano, sobre todo entre familiares, en el proceso de reintegración que llevan quienes por alguna causa se encuentran presos, por lo que volver a verlas también les ayudaría en su salud mental que tienen todo este tiempo sin contacto con su gente.
Gutiérrez Padilla comentó que a estas alturas gran parte de la población está vacunada, al menos con una dosis, por lo que es factible que se retomen las visitas familiares en los tres centros penitenciarios, “me parece que es importante, hasta como terapia de las personas privadas de la libertad”.