Por J. Jesús López García

Durante la etapa virreinal en la Nueva España, fue recurrente la utilización de un elemento arquitectónico-urbano que integraba los espacios internos con el espacio público: los portales. Según el Vocabulario Arquitectónico Ilustrado define el PORTAL: s. m. Del lat. porta, -ae “portón, puerta grande” …3. Soportal, pórtico a manera de claustro, cubierto y con columnas que se levanta delante de un edificio suntuoso. Considerando lo anterior, basta traer a colación los construidos a los lados de la plaza de la Constitución, comúnmente conocida como el Zócalo, en la Ciudad de México, en donde se encuentran los edificios comerciales tales el Viejo Portal de Mercaderes y la famosa tienda de sombreros Tardan; en el sur, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Edificio de Gobierno. En el caso de Aguascalientes, se tuvieron varios de ellos, dos portales ampliamente referidos en dibujos, fotografías y textos: el Portal de Jesús y el Portal de la Cruz; en tiempos modernos los de El Parián, y ya más recientes los del inmueble de la esquina de las calles Carranza y Guerrero.

El primero, Portal de Jesús, estuvo en pie durante un siglo en el solar colindante con el lado sur de la actual Catedral. El conjunto fue levantado por el párroco don Mateo José de Arteaga en 1761, que a decir de José T. Vela, allí estaban ubicados, además de la casa del curato de la parroquia, el mesón de “Nuestro Amo” y las tiendas comerciales “El Gallo, “El Nido de las Águilas”, “El Coyote”, “El Ciprés”, “El Rifle” y “La Paloma”. Vela además refiere que el Ing. Isidoro Epstein -agrimensor al cual se debe el “Plano de las Huertas” de 1855-, presentó, en 1862, un informe con el avalúo del inmueble con el propósito de empezar con la subasta de los materiales que se podrían recuperar en buen estado del portal, y que consistían en “130 vigas de madera y 12 arcos de cantera”.

            Asimismo, el bloque construido por el cura Arteaga tuvo diversos usos mientras permaneció erigido: locales comerciales, la casa cural que guardaba la suntuosa carroza “La “Estufa”, y el capítulo en donde habitaron los “Obreros del Silencio”, en donde instalaron las tareas de su asamblea masónica; en cambio, en el antiguo mesón se guardaron los cereales y el maíz, fungiendo como alhóndiga y pósito o bodega.

            El Portal de la Cruz, estuvo localizado en la esquina de las calles de la antigua Palmira y Colon, con la fachada principal en ésta última. El frente contaba con cinco arcos de medio punto sostenidos por columnas cuadradas en planta; por el norte, un arco, también de medio punto. Un pretil con dos coronamientos mixtilíneos, uno al centro y otro en la esquina, entronizados por un remate trapezoidal. En el interior, cinco locales correspondiendo las entradas con cada uno el eje de los arcos.

            El Parián, con tres versiones distintas, en las cuales han permanecido los portales, la de 1827, con arcos de medio punto y columnas cilíndricas, todo en cantera y techumbre de viguería de madera; el de 1952, con arcos rebajados y tanto columnas, trabes y losas, de concreto armado, las esquinas ochavadas; el de 1985, con marcos, de concreto y estructura prefabricada.

Por último, el edificio ubicado en la esquina de las calles Carranza y Guerrero, obra del arquitecto español José Luis Ezquerra de la Colina. La finca tiene en su frente, hacia la arteria principal, un portal conformado por dos secciones: una comercial, una de oficinas en la planta alta, y una residencia. Cuenta con diecisiete arcos de medio punto, cinco de ellos con un tratamiento sutil, tanto en las columnas como en la base para diferenciar los sistemas arquitectónicos.

            Todos los inmuebles descritos, tienen en común el contar con un componente arquitectónico-urbano: un porticado. Si bien en Aguascalientes se levantaron portales, en las cabeceras municipales también se hizo. En el caso de Asientos, alrededor del jardín/plaza, en tres de sus lados, tienen portales. En el suroeste, una finca con un porticado de siete arcos de medio punto, sostenidos por unas columnas con capiteles jónicos; en el sureste, otro portal con tres arcos, y en el noreste, dos bloques, el primero con nueve arcos y el segundo con tres y dos niveles. El de un nivel, el portal alberga locales comerciales, como en los otros casos.

            Como se colige con lo expuesto, el portal fue una pieza arquitectónica que brindaba seguridad y confort a los que por allí deambulaban. Hoy, casi desaparecido, sin embargo, los existentes aun ofrecen toda su generosidad espacial.