Ricardo Vargas

Hace una semana, en este mismo espacio, comenté algunos puntos que parecen sugerir que el ciclo económico de México, se ha desfasado del ciclo económico de Estados Unidos por primera vez desde la crisis financiera ocurrida en nuestro país en 1995. Esto es relevante pues debido a que la manufactura mexicana está fuertemente integrada a la actividad industrial estadounidense, usualmente el crecimiento económico de nuestro país va en la misma dirección que el de EEUU. Sin embargo, desde el inicio de este año los indicadores nos dicen otra cosa, y todo apunta a que el Producto Interno Bruto del segundo trimestre en nuestro país será negativo, al igual que lo fue el del primer trimestre, mientras que en Estados Unidos la economía sigue mostrando un comportamiento sólido, y apunta a crecer este año incluso por encima de lo que se había pronosticado hace unos meses.

La razón por la que nuestra economía se desacelera no es entonces una cuestión externa o ajena a nosotros, sino que es respuesta de cuestiones internas. Vamos por partes.

En primer lugar las exportaciones totales a precios finales han mantenido un comportamiento positivo durante todo este año, y a pesar de que las exportaciones petroleras han caído a una tasa anual promedio del (-)8.97 por ciento durante los primeros cinco meses de este año, el total de nuestras exportaciones ha crecido en promedio 4.31 por ciento a tasa anual en los mismos cinco meses. En segundo lugar y relacionado a esto, el sector manufacturero ha mantenido su tendencia positiva durante este año, tanto en personal ocupado como en remuneraciones reales recibidas por cada trabajador. Durante los primeros cuatro meses de este año (no hay dato de mayo aún), estos dos indicadores han mantenido un crecimiento anual promedio del 3.93 y 2.45 por ciento respectivamente.

Hago referencia a esta información, pues las manufacturas son el principal insumo de las exportaciones no petroleras en México, mismas que van dirigidas en cerca de un 80 por ciento hacia Estados Unidos, por lo que con esto quisiera dejar en claro que dentro de nuestra economía, al menos el sector directamente relacionado con la actividad económica exterior no ha mostrado debilitamiento alguno.

Por otro lado, hablando de cuestiones internas se ha observado un comportamiento negativo en varios indicadores durante los últimos meses; particularmente el gasto público, la inversión fija y la actividad industrial. Por parte del gasto del sector público, el gasto total del Gobierno Federal (excluyendo el gasto a empresas paraestatales) cayó más de 9 por ciento en febrero respecto al mismo mes de 2018, mientras que durante marzo cayó más de un 6 por ciento también en términos anuales. En cuanto a la inversión fija, ésta ha tenido una caída anual en promedio del 2.52 por ciento durante los primeros cuatro meses del año. Y por último, la actividad industrial muestra un comportamiento similar, pues en entre enero y mayo promedia una caída anual 1.69 por ciento cada mes. En este punto, destacó de manera importante que las actividades relacionadas con la construcción se contrajeron durante mayo cerca del 9 por ciento en términos anuales.

En línea con estos indicadores, el día de ayer INEGI publicó el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), el cual mide la evolución del sector real de la economía en el corto plazo. Durante el mes de mayo, este indicador no registró variación alguna respecto al mes anterior, pero registró una caída del 0.3 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. Al interior de este indicador, es interesante ver que tanto las actividades primarias como terciarias de la economía nacional registraron variaciones positivas en términos mensuales y anuales, sin embargo las actividades secundarias tuvieron una caída mensual del (-)2.1 por ciento y anual del (-)3.1 por ciento. Dentro de estas actividades secundarias, la caída fue provocada por un retroceso anual del (-)8.9 por ciento en minería y del  (-)9.0 por ciento en construcción.

Con estas cifras podemos ver entonces que, a partir de fuertes recortes tanto en gasto público como en inversiones fija, ciertos sectores importantes para la economía nacional se han visto fuertemente perjudicados, sin que haya ninguna relación aparente con la situación económica del exterior.

Por último, este miércoles INEGI publicará la cifra del PIB al segundo trimestre de este año, el cual podría estar cercano a cero e incluso ser negativo. En caso de que sea así, sería bueno que comenzáramos a preguntarnos qué podríamos corregir dentro de la política económica nacional.

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