La Romería en honor a la Virgen de la Asunción y las peregrinaciones del Quincenario serán suspendidas por no haber condiciones sanitarias que permitan realizar la principal fiesta de los católicos en Aguascalientes, anunció el Obispo José María de la Torre Martín, durante la misa que ofició ayer domingo en la Catedral.

Externó que las autoridades sanitarias han pedido que las fiestas patronales sean discretas y las celebraciones más austeras, “que nos privemos de coros y tengamos todos los cuidados sanitarios también con los fieles”.

“Tenemos que ser más creativos”, dijo, por lo que el Comité Organizador de la Romería de la Asunción prepara un programa sencillo, muy austero, para celebrar a la Santa Patrona en cada una de las parroquias de la Diócesis.

No obstante, expresó que una de las formas en que se podría celebrar a la Virgen de la Asunción es con la celebración de primeras comuniones y confirmaciones que se tienen en junio, pero esto también fue pospuesto, aunque los bautismos sí se llevan a cabo con los cuidados necesarios, en tanto que para las defunciones se ofrece espacio a los deudos, también con las debidas precauciones.

El Prelado comentó que si en las misas no se tienen coros de niños, es porque en la Diócesis se ha tomado la medida de suspenderlos por tiempo indefinido, “por el cuidado de ellos y de todos, tomamos la determinación porque cuando alguien da positivo es muy complicado, hay que buscar a todos los que se relacionaron con ellos y luego hacer la prueba”.

MÁS SACERDOTES HAN DADO POSITIVO AL COVID-19

De la Torre Martín refirió que en los casos de sacerdotes contagiados, se tuvieron que hacer pruebas a sacristanes, coros, acólitos y todos los que están a su alrededor, “eso es complicado y desgastante”.

Son 4 clérigos a los que se les aplicó la prueba del COVID-19, de los cuales 1 resultó positivo, de otro se espera el resultado y 2 fueron negativos.

Refirió que el Episcopado Nacional envió una circular a todos los obispos en el país para que ahora que los templos son abiertos a los fieles y con actividades, sea con sumo cuidado, porque hay peligro de nuevos brotes.

Además de lo difícil que es recibir la noticia de tener una persona con positivo al COVID, también se piensa el costo, pues de requerirse un cuidado extremo, una cuenta podría llegar a 1 millón de pesos “y en el caso de sacerdotes y colaboradores eclesiales que lleguen a enfermar, no tenemos los recursos para cubrir tantas necesidades”.

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