Por: Daniel Amézquita

Docentes, padres de familia y autoridades debemos emprender acciones para que las y los jóvenes adquieran herramientas para la vida; debemos promover y vivir los valores con ellos, motivarlos a participar a favor de su comunidad y de las y los jóvenes que aquí viven. Llevemos a cabo estrategias y acciones para que nuestra juventud se proponga objetivos elevados y se enamore de la vida.

La juventud es una etapa clave en nuestra formación, también una época maravillosa; sin embargo, la falta de oportunidades para trabajar y estudiar, el consumo de drogas, el ejercicio irresponsable de la sexualidad y la violencia, se han convertido en graves amenazas y terrible realidad para muchos.

Es imprescindible la presencia y acompañamiento de papás y mamás. Es fundamental el trabajo en cada institución educativa. También es importante que los gobiernos apoyen para que puedan superar las problemáticas que les impiden estudiar y realizarse; participar, expresarse y llevar una vida plena y sana.

Implementar una estrategia de atención a la juventud requiere de especialistas, atención integral para prevenir en este sector las conductas de riesgo; programas encaminados a la prevención de adicciones, suicidio, embarazo adolescentes y al desarrollo de habilidades para la resolución de conflictos de manera no violenta.

A los jóvenes les pertenece el presente y el futuro, les corresponde resguardarse en la familia, ejercitar sus capacidades, fortalecer su espíritu, prepararse, convivir sanamente, compartir su tiempo e inquietudes con quienes los aman. Ser de carácter firme, para que nadie los influya a tomar decisiones equivocadas.

Desde nuestro quehacer, en la escuela, gobierno, institutos y organizaciones no gubernamentales, desde la responsabilidad que tenemos como padres y madres: continuemos con esperanza porque es posible lo que deseamos; con fe porque tenemos la certeza de que se consolidará; y con valentía para hacer que las cosas que merecemos sucedan.