Cecilia de Santos Velasco
El Heraldo

De abril pasado a la fecha, la Dirección de Regulación Sanitaria enfrenta una temporada de calor muy crítica respecto al consumo y expendio de alimentos, y en este breve tiempo se han suspendido de 3 a 5 días a más de 30 establecimientos por alimentos echados a perder y por la enorme cantidad de fauna nociva, anunció su titular Octavio Jiménez Macías.
Aseveró que el padrón de establecimientos asciende en el estado a entre 7 mil y 10 mil restaurantes, fondas, pollerías, expendios de alimentos de menudo, pollos rostizados, cocinas rápidas, puestos de tacos y una diversidad de giros, los cuales difícilmente se podrán verificar todos, pero la exhortación es limpiar sus instalaciones y hacer un control de plagas a través de productos químicos.
En promedio al mes se revisan alrededor de 500 establecimientos y hasta la fecha se han suspendido también a tres comedores industriales que operan dentro de empresas al estar en malas condiciones los alimentos, con lo cual ponen en riesgo a la clase trabajadora.
En este momento se trabaja en los procedimientos de sanción económica a los establecimientos irregulares, a quienes se les aplicarán multas que oscilan de los 200 a 300 UMAS, esto para los negocios de mediano y grande tamaño. Para los establecimientos pequeños se les aplican sanciones de uno a cinco mil pesos.
Señaló que en esta temporada de calor se trabaja en un estado de alerta porque los productos se echan a perder rápidamente, y no deben representar un riesgo para la salud humana.
Los alimentos que más rápido se descomponen son las salsas, las ensaladas, lácteos, es decir productos preparados, y sobre todo cuando se mantienen a una temperatura ambiente de 30 grados centígrados.
Aparte de las altas temperaturas, otro de los problemas graves es la presencia de la fauna nociva en los establecimientos como son las cucarachas, moscas, ratones, ratas, pero sobre todo el tecuejo es el principal vector contaminante de los alimentos y de los utensilios que se emplean para la preparación de los mismos.
De ahí la necesidad permanente de que los propietarios de los establecimientos tengan el cuidado de limpiar sus instalaciones y de estar fumigando con regularidad para evitar la presencia de esa fauna nociva que puede afectar la salud humana.