Predominan controversias por incumplimientos en contratos de compra-venta. Luis Perales de León, presidente del Colegio de Notarios Públicos, comentó que siguen siendo comunes los contratos de compra-venta entre particulares, en los que no se consulta a un especialista, donde las personas se ponen de acuerdo y hacen amarres, lo cual implica un riesgo porque ante el incumplimiento de alguna cláusula deben acudir directamente a los juzgados.
Sostuvo que con la asesoría de un notario y la elaboración de una escritura pública, no se corren estos riesgos, sin embargo, a pesar de la difusión que han hecho acerca de estos beneficios, los contratos de compra-venta privados siguen estando “a la orden del día”; añadió que los tiempos actuales exigen formalidades, documentos y comprobantes de pago.
Por lo anterior, Perales de León recomendó a las personas que pretenden comprar o vender un bien inmueble, que acudan con el notario de su confianza, el cual “comenzará a darles una serie de consejos para una transacción bien hecha, legalmente establecida; les pedirá que consigan una copia de la escritura y del pago del predial, y de ahí, el notario hace una investigación sobre el estatus del bien inmueble que se pretende adquirir, acude al Registro Público de la Propiedad y verifica que no tenga ningún gravamen, hipoteca o adeudos del predial”.
Indicó que el notario también platica con las partes sobre el precio pactado, la forma de pago y posteriormente se programa la fecha de la firma, para lo cual las partes deberán llevar documentos como el acta de nacimiento, comprobante de domicilio, CURP y RFC, esto porque se deberá abrir un expediente único de la escritura por si algún día tuviera que aclararse alguna situación o alguna solicitud del SAT; este expediente se guarda dos años en las notarías y luego se manda al archivo de notarías.
Finalmente, el presidente del Colegio de Notarios Públicos indicó que el federatario manda la documentación a Catastro, al Ayuntamiento; realiza el pago del ISABI y del ISR; y finalmente manda el instrumento al Registro Público de la Propiedad para su inscripción, para proceder así a la entrega de la propiedad.