Noé García Gómez

Sin duda el misterioso acuerdo alcanzado por el Gobierno mexicano, a través de su canciller Marcelo Ebrard, con los Estados Unidos, es una de las políticas migratorias y de intervención más extremistas de la historia del país, sin conocer las tripas de dicho acuerdo y con lo que nos han dado a conocer podemos puntualizar algunos elementos.

1.- La movilización de elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur, involuciona el espíritu para lo que fue concebida, el combate a la delincuencia y protección de los ciudadanos, para fungir como agentes migratorios. Ya comienza el despliegue de 6,000 efectivos de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala para apoyar las labores de vigilancia y control migratorio, lo que pareciera el primer muro de contención que tanto prometió Trump y dijo que México pagaría.

2.- Que México se convierta en tercer país seguro es preocupante, ya que con ello EE.UU. enviará a México de entrada más de 8.000 inmigrantes, bajo el programa “Quédate en México” en el que los solicitantes de asilo deberán permanecer en suelo mexicano hasta que se resuelva su situación. Asociado al punto anterior, esto convertiría a nuestro territorio en una jaula para migrantes, se perdería el derecho de libre tránsito para cualquier ser humano y que sin duda golpearía nuestra soberanía.

3.- Creo que no se ha dimensionado el costo en infraestructura y recursos humanos, que representará dar asilo y condiciones de inserción a los cientos de miles de migrantes que quedarán varados en nuestro país, y más, en estos tiempo de recortes y austeridad del gobierno federal a las dependencias y programas presupuestales.

4.- Casi 8 de cada 10 productos fabricados en México tienen como destino Estados Unidos. Por ello nos venden la idea que evitar un impuesto de 5% es una victoria mexicana. Lo anterior no garantiza posteriores amenazas de incremento a los aranceles estadunidenses, lo han dicho, estará a revisión constante, sin descartar en ningún momento la propuesta del presidente Trump.

5.- En definitiva esto no se puede festejar fundamentalmente porque no hay certeza que sea tema zanjado, sino por el contrario apenas comienza, ya que el presidente estadunidense lo tomará como una medición para sus posteriores “estira y afloja”, que es su estilo. Por lo que se sigue sin una certeza para la economía y los inversionistas de los productos que se fabrican en México y se exportan a EE. UU.

Creo que es uno de los acuerdos más radicales y extremos, a la vez que inestables que un gobierno mexicano acordara. Seamos sinceros, los anteriores gobiernos Peña Nieto o Calderón, pudieron estar tentados a realizar uno similar. La gran diferencia es que, en aquel entonces, existía un fuerte contrapeso opositor encabezado por un serio candidato presidencial, que podría lograr movilizar marchas de todo tamaño. Eso hizo que los gobiernos se detuvieran en pactar tanto, con tan poca certeza -bueno ni el polémico plan Puebla-Panamá era tan radical y endeble-.

Finalmente, lo anterior refleja lo descoordinada y descabezada que sigue la oposición, sus planteamientos quedan como gritos en las cámaras que se replican como un leve eco en los medios de comunicación, pero no como incididores en la agenda política y de gobierno nacional. La oposición no se atreve a salir a marchar, pues saben que evidenciarán. No porque no exista quienes estén en contra de muchas de las políticas del Andrés Manuel, sino porque no hay liderazgo o partido que contacte en importantes regiones del país con el ciudadano y la llamada sociedad civil. Que sea la voz e imagen del contrapeso nacional.