El Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial llamó a todos los usuarios a extremar el uso de las tarjetas de crédito y débito a partir del 1° de enero del ejercicio 2020, porque cada vez que las utilicen se generará una factura electrónica que será reportada al SAT, a fin de revisar mensualmente estas operaciones y si están acordes a los ingresos que se perciben o no.
Si existe una discrepancia fiscal en ese tipo de operaciones, el fisco calculará el cobro de impuestos por los montos correspondientes en donde se presume que son ingresos adicionales, advirtió el director del CIDE, Alberto Aldape Barrios.
Es vital que los usuarios de esas dos herramientas financieras lleven una contabilidad interna para asegurarse no pasarse de sus gastos y de sus ingresos. “Ya no se deberá prestar más las tarjetas a los demás, aunque ellos den sus aportaciones en efectivo, porque eso sería detectado como una discrepancia fiscal”, recalcó.
A partir del año 2020 se tendrá que ejercer una administración estricta de las tarjetas de débito y de crédito o bien dejarlas de usar lo más posible y únicamente emplearlas en los momentos realmente convenientes o por alguna urgencia.
Sin embargo, esta medida hacendaria busca que aquello que se esté gastando sea congruente con lo que reportas como ingreso a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Asimismo, será muy importante que las personas conserven sus comprobantes generados por el uso de las tarjetas de debito y crédito para poder demostrar a la autoridad, si así fuere necesario, las operaciones que se realizaron y que presuntamente son una discrepancia fiscal.
El riesgo de que se emita una discrepancia fiscal es que la SHCP ordenara el congelamiento de las cuentas bancarias, lo cual generara complicaciones a los contribuyentes si se habla que le inmovilizan sus cuentas de nomina. “Este es un tema que exigirá a las personas a usar adecuadamente sus tarjetas de débito y crédito”, puntualizó.

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