Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, después del paréntesis que tuve la semana antepasada, les externo ahora las preocupaciones en torno a lo que debe hacerse frente a la problemática de agua en el Estado y cuencas de las que formamos parte. Desde la competencia que corresponde al legislativo estatal.

Si bien todas las autoridades han quedado a deber, desde las federales, Poder Ejecutivo y Legislativo, a nivel local el Ejecutivo en una política de “sube el piano, baja el piano” perdió cuatro valiosos años que por mucho que se emprenda no llegará a revertir convirtiéndolo en el “sexenio perdido del agua”, y eso no podrá ser borrado con un proyecto de visión parcial como el que pretende traer agua de la presa Calles y el río Juchipila, he sido enfático en que los trasvases no deben ser el proyecto emblemático ni vertebral, lo he repetido hasta el hastío, ya viví esa película con los proyectos de Arcediano y la presa El Zapotillo, y lo viví como parte del esquema gubernamental estatal, de ahí que insisto, no debe ser la vía vertebral, aquí es donde el Ejecutivo debe en conjunto con el Legislativo articular la política hídrica.

Mencioné que la política hídrica debe construirse en conjunto entre el Ejecutivo con el Legislativo, aunque aquí debe ser determinante la participación del sector de la sociedad civil organizada, de lo contrario seguiremos repitiendo la misma ineficacia, y la problemática seguirá creciendo. ¿Por qué es importante el papel del Poder Legislativo? Porque es quien hace la ley, así de sencillo. ¿Y qué tiene que ver eso? Muchas voces dicen que no se necesita ley y que se cumpla la que hay, pero si la existente es sesgada, no permitirá avanzar, además para quienes dicen que no se necesita ley, es importante recordarles el principio de legalidad: “La autoridad sólo puede hacer lo que la ley le permite, mientras el ciudadano aquello que no le prohíbe”, ¿se entendió? Nuestras autoridades, sean federales, estatales, municipales, sea Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial o entidades paraestatales, protestaron cumplir y hacer cumplir nuestro Estado de Derecho, y son quienes deben actuar de conformidad con el orden jurídico, (acaso no se quejan de que la ley los tiene amarrados o ese tipo de argumentos), ¿entonces?

La legislación y sus reglamentos, legislación que incida en el sector, así como los instrumentos jurídicos que se desprenderían como programas hídricos, decretos, acuerdos, normas oficiales, legislación local, deben estar perfectamente alineados, ser congruentes y versátiles con problemáticas identificadas. Pero sobre todo saber de qué trata el sector agua. Ya que las visiones que han imperado en las administraciones públicas locales de agua son neófitas o ausentes de compromiso, sólo son el enlace de los negocios de construcción o hacer que predomine la visión de la obra pública, en vez de la visión sustentable, transversal e incluyente.

Las administraciones locales no han entendido el papel, ni la importancia de los Consejos de Cuenca, ni de la importancia de las representaciones de usuarios, de ahí que vemos que Jalisco y más Guanajuato se llevan la tajada mayor, en donde Aguascalientes es testigo de asiento, sentado, escuchando sin entender y firmar, sin defender con ahínco los intereses locales, se ha sido omiso porque no lo entienden. Se demanda una reubicación clara de un subproceso de alto valor como es la infraestructura hidráulica, pero que no debe ser la cabeza ni la columna, ahí está el error; sin embargo se decantan por ella porque genera dinero y ganancia a las empresas, lo cual no está mal porque se generan empleos, pero aquí el problema no es el empleo, es qué hacer para que el agua no se agote tan rápido. Insisto, ¿ya se entendió? Por eso la gestión de un bien escaso como el agua demanda administración y gestión. Más aún cuando la brecha de agua no se va a eliminar, lo más que podemos hacer es reducirla, porque esa es la realidad del agua en Aguascalientes.

Cómo implementar la gobernanza, los parámetros de los servicios públicos de agua en los municipios, los indicadores de gestión, la planeación estatal en materia hídrica, la vertebración de un sistema financiero y de información ambos confiables, certeros y contundentes. Asimismo, la política de cuencas, el saneamiento con la reutilización, el derecho humano al agua, los apoyos y coordinación con municipios, lo cual está extraviado. Los esquemas que nos permitan sobreponernos ante la indiferencia de oficinas centrales de Conagua. El cambio climático es problema, junto con nuestra baja disponibilidad y contaminación de agua, el sector energético y el deterioro de cuencas, la obsolescencia de infraestructura; son varios los pendientes. Entonces, ¿se requiere o no un Poder Legislativo local a la altura u otro que sea copia fiel al actual y a los anteriores? Nos vemos la próxima semana, recuerden la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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