Salvador Rodríguez López

El gobierno del estado y los ayuntamientos quisieran que fuera un mal sueño lo que está ocurriendo, pero la realidad supera cualquier pesadilla, al observar la actitud insensible de la Federación, que se niega a reconsiderar los recortes a los presupuestos, por lo que juzgan que 2021 será un año más áspero que el presente.

Como ocurre actualmente en casi todos los ámbitos de la vida productiva, los ingenieros civiles reiteran la demanda al gobierno federal para que envíe los recursos comprometidos para este año y pueda desarrollarse la obra pública, toda vez que la actividad que desarrollan ha caído dramáticamente, lo que causa un efecto dominó porque al no haber inversión federal las empresas constructoras y los contratistas no tienen trabajo y miles de obreros quedan al margen.

El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles, José Francisco Díaz de León, dijo que el gobierno del estado y los municipios han tratado de aminorar los efectos al destinar algunas sumas para obra pública, pero son insuficientes para atender la demanda de trabajo que hay en este renglón, lo que forzosamente impacta a casi 40 ramas productivas que tienen relación directa con la construcción.

Para el mes de junio los ingenieros civiles tenían actividad en un 30%, en relación con el mismo período del año pasado, lo que significa que hay un menoscabo de 70% y en lo cual ha tenido una actitud decisiva la  pandemia al obligar a suspender labores por unas semanas, sin embargo en la recapitulación de lo sucedido a lo largo de 2020 enfrentan situaciones que con algo de sensibilidad el gobierno central podría solventar.

Díaz de León dijo que “somos una profesión acostumbrados a enfrentar retos fuertes. Siempre andamos remando contracorriente, el tiempo, la mano de obra, o el recurso. Estamos acostumbrados a esto, pero ahorita sí se resiente fuerte”.

Ante las dificultades que afrontan, ha sugerido a sus colegas que busquen otras opciones de trabajo y de negocios, sin embargo reiteró el llamado al gobierno federal para que rectifique y su actitud sea positiva. Dijo que los ingenieros civiles y otras profesiones análogas “no tenemos que pagar los platos que otros rompieron”, lo que cabe, apuntó, “es juntarnos como sociedad y en grupo decirle: señores queremos esto. No pueden estrangular la economía de los estados y los municipios”.

Subrayó que si el gobierno federal continúa con su actitud, al no enviar recursos, entonces el gobierno del estado y los municipios deben tramitar el financiamiento necesario, como única forma de evitar que la economía se estanque. En el caso particular, como sociedad, consideró que los empréstitos pueden emplearse en infraestructura y hospitales y para todo lo que sea salud, lo mismo que en vialidades, atención de carreteras y caminos alimentadores, en resumen “tenemos que echar mano de lo que pueda haber”, ya que no es posible quedarse en las lamentaciones sino que a nivel local puede haber una respuesta y ésta está en las autoridades y la propia colectividad.

 “DIABLITOS” TOZUDOS

Seguramente que Usted, benévolo lector o lectora, ha sido  testigo o tiene alguna anécdota que contar, sobre el uso y abuso de los famosos “diablitos”, como se conoce al robo de energía eléctrica que se lleva a cabo cuando alguien se “cuelga” de los cables del alumbrado público, de un negocio y hasta de casas vecinas.

Es una forma de tener el servicio sin pagar un solo peso, lo que es común observar en algunos tianguis, juegos mecánicos y pequeñas ferias, donde la maraña de alambres y cordones es común y que en algunas ocasiones han provocado incendios cuando no se sujetan bien o hay una carga mayor de energía de la que puede soportar el servicio.

Claro está que cuando personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) entra en acción y hace cuentas del tiempo que llevan en esta actitud más de uno pierde todo su capital para evitar ir a la cárcel, pero es algo que no asusta a los demás, al asegurar que a ellos no les puede pasar porque tienen muchos años de hacerlo y no los han descubierto, además de que tienen sus “conectes” que les avisan cuando se va a realizar una inspección, por lo que en esos días no se acoplan al poste.

Sobre el particular, el presidente estatal del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, Eduardo Llamas Esparza, dijo que es difícil erradicar esa práctica, que es como un cáncer que resiste a cualquier medicamento, aún cuando la actitud ha disminuido ahora que los nuevos medidores cuentan con telecontrol, lo que no es obstáculo para que los modifiquen, al quitarlos, les ponen un capuchón a una terminal y le desconectan los cables.

Frente a esa situación está la tecnología que se utiliza en los nuevos medidores, lo que asegura que cuando los empleados de la CFE llegan a suspender el servicio acercan una tarjeta al dispositivo, abren una base del medidor  y ya no tienen energía aunque esté puesto, lo que ha permitido que con el telecontrol se pueda detectar los lugares que no pagan el servicio y aún con ello tienen energía, lo que ha llevado a que se reduzca esos robos.

El dirigente sostuvo que en varios lugares hay muchos “diablitos”, que los “cuelgan” a la vista de todos porque son muchos los que lo hacen y cuando alguien avisa que trabajadores de la CFE llevan a cabo un operativo de inmediato los desconectan y vuelven a enlazarlos al retirarse los enviados de la paraestatal.

El problema se vive cuando hay una carga superior, lo que hace que “truene” el transformador, hecho que afecta a todo el sector, con lo que pagan justos por pecadores porque habrá que esperar varias horas para que la CFE restablezca el servicio.

Aunque para el citado Colegio han bajado los robos de energía, dijo que la CFE debe mantenerse alerta y tener cuadrillas de guardia para atender cualquier eventualidad, principalmente reparar de inmediato los reportes que presenten los ciudadanos de los “diablitos”, porque al hacerlo evitarán que pueda deteriorarse el circuito y por ende sufran daños aparatos y equipo de viviendas y empresa y todo lo que tengan almacenado en los mismos.

A nivel nacional la Comisión Federal de Electricidad .pierde por este concepto casi 17,000 pesos por minuto, lo que el año pasado significó un monto de 25,000 millones de pesos, situación que motivó a la Cámara de Diputados a proponer que se apliquen penas hasta de 20 años de prisión a quien se robe la energía eléctrica, dureza que tiene que ver con que no hace mella lo que señala el Código Penal Federal, que establece de 3 a 10 años de prisión y multas por 66,000 pesos.

Chiapas, Oaxaca y Guerrero son los estados donde se ha manifestado más este delito, problema que no sólo realizan particulares sino que en 2016 se descubrió que el Ayuntamiento de Saltillo utilizó un diablito durante dos años, para dotar de energía a un parque deportivo, por lo que fue multado con 13 millones de pesos, de manera que la empresa tiene que estar vigilante en todos los sectores para evitar que le sigan “sembrando” los cables.

DE SALIVA

Con un pie fuera de la dirección general del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA), Raúl Silva Perezchica, se compromete a que seguirá adelante con las gestiones para que en 2021 se tenga un mínimo de 568 escuelas dentro del Programa Escuelas de Tiempo Completo, mismo que actualmente está suspendido por falta de recursos federales. Ya actúa como político, al señalar que hay “acuerdo verbal” con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que se mantenga la extensión de horario en una parte de las instituciones. El problema estriba en que el titular del IEA se encuentra a disposición de cualquier partido político, “para lo que se ofrezca”, por lo que aceptará la candidatura al puesto que le asignen, lo que denota que no siente atracción por unos colores ni unas siglas y menos tiene una ideología definida, de manera que le da lo mismo que sean zurdos, derechos, centristas o una mezcolanza, la cuestión es que haya, y claro, cuanto mejor si es una candidatura de representación proporcional (plurinominal), porque ello le evitará hacer campaña y exponerse al escrutinio ciudadano, simplemente le será suficiente con aparecer en los primeros lugares de la lista correspondiente para tener segura una beca por tres años.