Itzel Vargas Rodríguez
Una característica motivo de orgullo de la ciudad de Aguascalientes, es que se diferencia de la mayoría de las poblaciones del país por tener una buena planeación urbana. Los anillos y el crecimiento en forma de círculo por mucho tiempo han permitido que tanto la comunicación, el transporte y la localización sean más eficientes en comparativa con otros lugares. Y eso se denota justo en el momento en que se hace comparativa, pues muchas ciudades del país crecieron conforme llegaron los asentamientos, hay ciudades muy largas, que ni las más sofisticadas redes e infraestructura pública, han logrado disminuir en tiempo-trayecto.
Hace relativamente muy poco tiempo que se comienza a hablar en los organismos internacionales sobre la planeación o infraestructura verde para contrarrestar los problemas urbanos, sobre todo medio-ambientales. Para ello se recomiendan vías alternativas como desconectar los canales de la lluvia del drenaje pluvial para que esta última sea utilizada en áreas verdes, utilizar pavimentos permeables que filtren el agua y la implementación urbana de techos verdes, todo esto, apoyado de los suficientes requerimientos normativos que permitan la construcción de estas nuevas alternativas o la oferta de incentivos fiscales para quien los implemente.
Pero la lógica dicta que más eficiente es la implementación de alternativas verdes a una ciudad, cuando va de la mano o apoyada de una buena planificación urbanística. Ciudades modelo para ello en el mundo bastan, por ejemplo, Barcelona, una ciudad que logró posicionarse desde los juegos olímpicos de los 90 en una ciudad atractiva a las inversiones y al turismo, y además es ejemplo de implementación de políticas públicas sustentables, como la recolección de basura, la utilización del transporte público o las bicicletas por un vasto número de sus habitantes.
Pero, sin lugar a dudas, parte del éxito que ha tenido esta ciudad, ha sido debido a la planeación urbana que tuvo en determinado momento histórico, y que permitió que las acciones de posicionamiento de la ciudad se lograran con mayor facilidad. La ciudad, si bien no creció a manera de círculo (como pudiera pensarse que se planean mejor las ciudades), sino más bien con una forma rectangular, optó por “encerrar” dentro de la planeación a la zona más vieja e histórica de la ciudad entre una división perfecta de manzanas cuadradas que conforman la mayoría de la superficie territorial, con espacios lo suficientemente grandes entre calles y aceras para que el desenvolvimiento de la población se facilitara sin ningún problema y así, pudieran circular libremente tanto transeúntes como automovilistas. Eso sí, por la dimensión de la ciudad, se trazó una enorme avenida llamada “diagonal” que para darle honor al nombre atraviesa literalmente de “cabo a rabo” toda la extensión en forma diagonal. Así que, cuando se decidió explotar el potencial que tenía la ciudad, el factor de la planeación urbana que ya se tenía, fue, sin lugar a dudas, clave.
Por ello convendría traernos ejemplos como estos a nuestras ciudades, específicamente la nuestra, que cuenta con una ya nacionalmente reconocida buena planificación urbana. En nuestro caso, para potenciar el factor turístico, sustentable, de aprovechamiento de nuestros recursos y sobre todo, para que las acciones que se implementen por la ciudad, les brinden mayor calidad de vida a sus habitantes. Un tema para repensar y aprovechar.

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