Scarlett Nordahl y Marcos Vizcarra
Agencia Reforma

CULIACÁN, Sinaloa.- «Quien se llevó a mi hijo está detenido en San Luis Río Colorado y la Fiscalía en Mazatlán me dice que no se puede hacer nada», acusó Rosario Lilián Rodríguez Barraza hace unas semanas. Ayer, tras ser secuestrada, fue hallada sin vida en La Cruz de Elota, al sur de Sinaloa.
En un video grabado por el proyecto #HastaEncontrarles, se le ve con la foto de su hijo Fernando Abixahy Ramírez Rodríguez, un joven de 20 años que desapareció el 16 de octubre de 2019.
«No sé de su paradero. Lo he buscado de día y de noche y nada más nada. Lo único que sé es que se lo llevaron unos hombres armados en un carro blanco (…) Espero una respuesta, yo busco a mi hijo, no busco responsables», clamó.
Eran las 21:10 horas del martes 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas por Desaparición Forzada, cuando fue privada de su libertad de forma violenta.
Rosario Lilián salía de una misa especial que pidió fuera dedicada a su hijo Fernando, cuando de camino a su casa, a la altura del Cine México, la interceptó una camioneta Suburban blanca con personas armadas y se la llevaron a la fuerza.
Cuatro horas después, su cuerpo fue localizado sin vida en la Avenida Manuel Pilar Abraham, a la altura de la Colonia Víctor Manuel Quintero.
Ese fue un crimen anunciado tiempo atrás. Rosario Lilián y su familia habían sufrido una serie de amenazas y ataques por buscar a su hijo en La Cruz de Elota, un pueblo conocido por su ubicación frente al mar y por estar silenciado por el crimen.
Una integrante de un colectivo de búsqueda en Mazatlán, al que Rosario Lilián pertenecía, y quien pidió anonimato por temor a represalias, recuerda la última vez que salió a búsqueda.
«Se le acercó una patrulla de la Policía Municipal con un civil que no era policía para preguntarle: ‘Bueno, señora, ¿usted qué tanto busca?’, ella le contestó que sólo pedía que le dieran a su hijo», contó.
«Eso fue lo último, pero antes ya le habían rociado gasolina a su casa para incendiarla; intentaron desaparecer a su otro hijo. En una ocasión le quitaron una camioneta y se la regresaron al siguiente día. Siempre recibió amenazas»
El martes, uno de los hijos de Rosario Lilián reportó su desaparición apenas se enteró del plagio de su mamá. Llamó al 911, pero fue en vano. Lo tuvieron en la línea y no enviaron una sola patrulla. Al colgar llamó a una buscadora de Mazatlán para pedirle ayuda.
«Sabemos que 20 minutos marcan la diferencia y nadie hizo nada», dijo la activista, quien aseguró haberse intentado comunicar con Patricia Figueroa, subsecretaria de Derechos Humanos de Sinaloa, y con Víctor Manuel Pérez, Comisionado Estatal de Búsqueda, sin obtener respuesta.
Rosario Lilián no fue buscada, por lo que horas después de que hombres armados se la llevaron a la fuerza, su cadáver fue encontrado.
Esta mujer fue jornalera, trabajaba en los campos de la región de Elota cortando chiles para sostener su casa, donde vivió con uno de sus hijos mientras buscaba a otro.