Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- A punta de pistola, hombres encapuchados sacaron a Laura y Claudia Mateos Reyes de su casa en Michoacán el pasado lunes. Dos días después, fueron encontradas sin vida a más de 60 kilómetros, en San José del Rincón, Estado de México.
Alrededor de las 23:00 horas del lunes, en la comunidad de Carindapaz, en Senguio, Michoacán, un comando armado las obligó a subir a un vehículo.
Este municipio, cercano al Santuario de la Mariposa Monarca, a poco más de 100 kilómetros de Morelia, ha resaltado por sus niveles de violencia, generada por la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana.
El plagio fue presenciado por los hijos de Laura, de 30 años de edad, quienes también observaron cómo golpeaban a más familiares que intentaron evitar que se la llevaran junto con Claudia, de 26 años.
Por su desaparición, la Fiscalía General del Estado de Michoacán lanzó la Alerta Alba. Pobladores, amigos, feministas y familiares se movilizaron para buscarlas.
Sin embargo, los cuerpos de las mujeres fueron hallados la mañana del miércoles. Descalzas y con rastros graves de violencia fueron encontradas en la carretera Angangueo-San José del Rincón.
Funcionarios de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) acudieron al paraje La Quebradora por una llamada de vecinos, quienes informaron del hallazgo de dos cuerpos boca arriba, con un presunto narcomensaje, por lo que una de las líneas de investigación, según fuentes, es un ajuste de cuentas.
Se indaga si fue una venganza directa o contra alguno de sus allegados.
Tras realizar las primeras indagatorias sobre el hallazgo, afirmaron que se trataba de las hermanas sustraídas en Michoacán, por lo que también se dio parte a esa entidad.
Laura solía colocar en su foto de perfil en redes sociales imágenes feministas y frases como «Yo sí te creo». Era amiga, esposa, y madre.
Claudia subía fotos en las que sonreía y subía frases motivacionales. «Soy la mejor persona que puedas conocer, y no por mi físico, sino por mi forma de ser», fue una de éstas.
Amigas y colectivos feministas exigen justicia y más seguridad ante la violencia que vive la entidad.
«Ellas no vestían de manera provocativa, no estaban de fiesta. Ellas estaban tranquilas en su casa y aun así. ¡Senguio ya no es seguro! Les recuerdo, hoy desaparecieron ellas, mañana puede ser tu amiga, hija, madre, hermana, sobrina o tú», publicó el grupo Feministas Senguio.

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