A cuatro semanas que Teresa Jiménez asuma la gubernatura, el ala dura del Partido Acción Nacional (PAN) exige que en la repartición de puestos en las secretarías y oficinas se entregue al PRD y al PRI la misma proporción de lo que aportaron económicamente a la campaña, esto es, el 10% cada uno.

Ha llegado la hora de la verdad y lo acordado en la alianza electoral Va por Aguascalientes, que llevó al triunfo a la mandataria electa, tiene que cumplirse pero no en los términos que esperaban perredistas y priistas, quienes ya se hacen despachando en varias dependencias de primer nivel.

Hasta la fecha el panismo tradicional no ha podido digerir que uno de sus socios en esta aventura haya sido el PRI, que ha sido el principal adversario histórico y el cual, en sus tiempos de gloria, no dejaba ni siquiera acercarse a la oposición, manteniéndola marginada por décadas de las delicias del poder.

Con quien se han congeniado es con el PRD, pese a las diferencias tan marcadas que hay en principios y valores y cómo entiende cada quien a la política y a las acciones de sustento social, particularmente la defensa y en contra del aborto y de la unión igualitaria, pero ya entrado en gastos estos aspectos son “peccata minuta” ya que lo que importa a unos y otros es obtener la victoria y para alcanzarla no importa si es el mismo Leviatán quien propone la sociedad, lo trascendental es ganar sin interesar los medios y con quién.

El asidero de quienes exigen que la mayor parte del pastel sea para los panistas tiene como sustento que de los 10.5 millones de pesos autorizados para gastos de campaña, el PAN aportó el 80%, esto es casi 8.3 millones de pesos, mientras que el PRD y el PRI el 10% cada uno.

Por lo anterior ambos partidos deben admitir lo que les den y olvidarse que les espera un lugar en primera línea, aun cuando el PRI sigue promocionando que en colación “ganó” la gubernatura y lo cual lo impulsó tener una fotografía de Jiménez a la entrada principal de su sede estatal, lo suficientemente grande para que se pueda apreciar desde los carriles de circulación de la avenida López Mateos.

A su vez, el PRD se conforma con lo que caiga de la mesa, así ha sido todo el tiempo que lleva como “socio” de los blanquiazules, por lo que se dan por bien pagados con que de vez en cuando alguien se acuerde que aportaron una pilita de canicas a favor de la causa.

En cuestión de días se sabrá cómo quedó la repartición y en este ínter los más urgidos de saber su destino son los priistas, cuya flor y nata se hizo visible en el acto que enmarcó la victoria de Teresa Jiménez. Ahí, en la Plaza de Armas, ocuparon un lugar especial para hacerle ver a la futura gobernante que fueron un factor determinante y están dispuestos a aceptar lo que su benignidad considere, sobre todo que tome en cuenta su experiencia en el medio administrativo, sólo que en la misma situación está el panismo, que tiene callo en eso de estar en las dependencias públicas.

Lo que es casi seguro es que después del 1° de octubre habrá lamentaciones, lágrimas de rabia y recordatorios familiares a diestra y siniestra y lo único que les queda a quienes no alcanzaron un “hueso” es consumir litros de té de tila y masticar puñados de pistaches.

Bien dicen que el muerto y el arrimado a los tres meses apestan, pero aquí fueron semanas las que los azules tuvieron que soportar la presencia de sus cofrades.

EXHIBIDO

Mal momento escogió el presidente local del Colegio de Arquitectos, Ignacio Jiménez Armas, para denunciar ilegalidades en las licitaciones de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, valiéndose del asunto que enfrenta la Máxima Casa de Estudios con el Seguro Social debido a un crédito fiscal.

Según el dirigente hubo actos de corrupción en la designación de contratos para la edificación de la nueva obra de la UAA, “lo que supone una violación a la Ley de Obra Pública Estatal”, por lo que pidió al rector que las subastas “sean liberadas de manera imparcial” con lo que se terminaría que la Dirección de General de Infraestructura Universitaria de la UAA continúe integrada por “grupos de poder, con intereses personales y de grupo para favorecer a algunos contratistas”, situación que dijo “ha despertado informidad en el gremio quienes han comenzado a promover recursos legales”.

Sostuvo que es necesario que las licitaciones sean abiertas, consistentes en metología actual, tomando en cuenta que en la entidad existen empresas que cuentan con acreditaciones de calidad, certificaciones y con capacidades técnicas avaladas por organizaciones y no por intereses personales.

Como colofón, el dirigente gremial señaló que “ejecutar a toda prisa la adjudicación de contratos o poner pretexto de experiencia para limitar la participación no es lo más recomendable, no es lo óptimo, ya que nunca será una medida clara ni que garantice la transparencia, al contrario, limitaría la observancia y el conocimiento de más empresas que puedan ofrecer mejores condiciones de calidad, servicio o precios”.

La respuesta fue casi inmediata y no le fue nada bien a Ignacio Jiménez, al establecer la UAA que son acusaciones infundadas y las cuales calificó como “un grave acto de irresponsabilidad” de parte del Colegio de Arquitectos.

Mediante un comunicado, la Universidad resaltó la rectitud con que se ha conducido en todos los procesos de rendición de cuentas tanto internas como externas, asimismo detalló que todos los programas presupuestales de la institución son auditados y los estados financieros son dictaminados por un Despacho Certificado por la Secretaría de la Función Pública y designado al Órgano de Gobierno de la Universidad.

Además, se han atendido en tiempo y forma cada una de las solicitudes de acceso a la información y se cumple con la información general aplicable en la Plataforma Nacional de Transparencia, por su parte la Auditoría Superior de la Federación determinó que no existe ninguna observación en contra de la Universidad.

En los últimos tres años la UAA ha ejercido 150 millones de pesos en obra pública, de los cuales únicamente fueron adjudicados de manera directa 15 millones de pesos, muy debajo de los límites establecidos por la Ley, “sin señalamientos de posibles daños patrimoniales y sin inconformidades por parte de los contratistas participantes”, sostuvo.

En el escrito de la UAA se menciona que en la licitación pública UAA-LOPEA-08-2022 participó Ignacio Jiménez Armas en su calidad de contratista participante y su propuesta fue rechazada “por incumplir con diversos artículos de la legislación en la materia”, lo que deja al descubierto el motivo de fondo que impulsó al presidente del Colegio de Arquitectos para hacer la denuncia pública.

Bien dicen que “el que tiene cola de paja que no se arrime al fuego”.

REPULSA

Con azoro escuchó la feligresía al sacerdote, que en la explicación del evangelio dijo categórico: “Yo nunca bautizaré a un niño que no estén presentes sus padres”, por lo que para él no era válido que lo hicieran los abuelos, tíos o cualquier otro familiar, sólo “papá y mamá”. Con su actitud margina de recibir las aguas del Jordán a quien no pidió ser concebido y que no tiene ninguna posibilidad de responder ni defenderse. Incluso, con este tipo de ya descontinuadas prácticas religiosas, se niega un derecho inalienable al recién nacido, además el clérigo se pone por encima de Jesús, que supo perdonar a la adúltera, a la mujer que tenía muchos pecados y al paralítico que le perdonó lo que había hecho en su vida y le devolvió la oportunidad de volver a caminar. Aunque cada quien es libre de interpretar la doctrina católica, nadie puede estar por encima de los derechos de los demás, hacerlo es un grado de soberbia, de suponer que nadie sabe más que él, por lo que puede imponer criterios que en otros tiempos fueron algo común, pero no en la actualidad.