Uriel Vélez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Con decenas de represas y pozos prácticamente secos en el estado, miles de hectáreas de sorgo y pasto se han perdido en los últimos meses, lo que ha provocado que no haya alimento suficiente para el ganado, que también peligra, advirtieron propietarios de ranchos de la zona norte y citrícola.
Si llueve menos del promedio en los próximos dos meses, en pocas semanas el inventario de reses en la entidad (estimada en más de 600 mil cabezas) bajaría desde un 15 hasta un 50 por ciento, de acuerdo con proyecciones de la Unión Regional Ganadera.
«Los pozos se están bajando y hay ranchos que ya no tienen agua», dijo en entrevista en el Rancho San Cristóbal el ganadero y agricultor de Agualeguas, José Luis Cavazos.
«Si los pozos se secan sería nuestro fin, porque no tener agua en un rancho significa la muerte», manifestó.
Un recorrido realizado por Grupo REFORMA constató que la crisis afecta igual en la zona citrícola que en los municipios del norte.
Cavazos advirtió que las reservas de alimento se están agotando y en Agualeguas se han perdido miles de hectáreas de sorgo por la falta de lluvia.
Relató que tienen que vender el ganado porque no hay comida suficiente y, con el dinero que obtienen, compran forraje para alimentar a las reses que les quedan.
Sin embargo, dijo, como las vacas están flacas por la falta de comida, se venden a mitad de precio.
Y la suspensión de programas federales para ayudar al campo ha sido otro duro golpe, lamentó Cavazos.
«Hemos perdido muchos apoyos del Gobierno federal», expresó.
«En otras administraciones nos daban por vaca de 300 a 400 pesos cada año para amortiguar el golpe en caso de una situación como ésta».
En el municipio de Cerralvo la situación es la misma, asegura el ganadero y agricultor Mario Alonso Flores, quien ha perdido más de 400 hectáreas de sorgo, trigo y maíz.
«Con las reservas de comida», señaló, «aguantamos un mes o mes y medio para sostener el ganado, no se había vivido una sequía así.
«Necesitamos apoyo con fertilizantes, maquinaria, semillas o dinero para volver a trabajar la tierra», agregó.
«Todos estamos fregados, la situación es muy difícil, no tenemos agua para las plantas ni para el ganado».
Javier Galindo, presidente de la Asociación Ganadera de Linares, destacó que el precio del alimento para las reses se ha duplicado y es difícil de conseguir.
«Ya no tenemos comida», dijo, «los granos están caros y subiendo, el precio del ganado bajó y todos los insumos están subiendo de precio, es algo que ya no es redituable, por eso muchos están vendiendo su ganado. Se están haciendo ajustes en los inventarios y eso será un problema muy fuerte en poco tiempo», aseguró.