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Agencia Reforma

BUENOS AIRES, Argentina.-La coalición Frente de Todos, del Presidente de Argentina, Alberto Fernández, sufrió una nueva derrota ayer frente a la alianza derechista Juntos por el Cambio en las elecciones legislativas de medio término.
Los resultados preliminares, con poco más del 98 por ciento de los votos escrutados, arrojaron que el peronismo perdió la mayoría en el Senado por primera vez desde el regreso de la democracia en 1983, y, con ello, se quedó sin el control del Congreso, lo que obligará al Gobierno a buscar consensos con la Oposición para lograr la gobernabilidad en los siguientes dos años de mandato.
En la Cámara baja, donde el oficialismo tiene el bloque más numeroso pero no la mayoría, se preveía que se mantuviera el equilibrio de fuerzas.
Los comicios, en los que se renovó a un tercio del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados, se celebraron en medio de tensiones entre el Presidente y su socia en el poder, la Vicepresidenta y ex Mandataria Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), las cuales se destaparon tras la derrota en las pasadas elecciones primarias de septiembre.
Tras dichos comicios, la lideresa, representante del ala más izquierdista del peronismo, criticó a Fernández, exponente de una línea más moderada, por su política fiscal y la gestión del Gobierno, y lo culpó por el resultado electoral.
La imagen del Presidente se ha derrumbado en el último año por la profundización de la pobreza, luego de un desplome de la economía del 10 por ciento en 2020 y una inflación cercana al 50 por ciento.
Después de conocerse las proyecciones, el Mandatario llamó a la Oposición al diálogo y abogó por una cooperación «fructífera» por el bien del país.
«Debemos priorizar los acuerdos nacionales si queremos resolver los desafíos a los que nos enfrentamos», dijo.
Asimismo, reconoció que ha cometido «errores», pero destacó que la economía está creciendo alrededor del 9 por ciento este año y a inicios de 2022 habrá recuperado lo perdido el año pasado, lo que pondría fin a «una etapa muy dura» que atribuyó a la recesión heredada de su antecesor Mauricio Macri (2015-2019) y la crisis provocada por la pandemia.
Una de las interrogantes que se planteaban los analistas luego de la derrota oficialista es si el Presidente y su socia en el poder podrán pasar página a sus profundas diferencias para resolver la crisis socioeconómica en sus dos últimos años de mandato, antes de las elecciones generales de 2023.

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