Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- A cinco años de que Alejandro «Alito» Moreno asumió las riendas del PRI, el partido perdió un 75 por ciento de su militancia y diez gubernaturas, entre ellas Hidalgo y Estado de México.
Pese a ello, el dirigente tricolor prepara un relevo sin contratiempos en la dirigencia y ayer el Consejo Político Nacional –órgano en el que detenta el control absoluto– le autorizó convocar a una Asamblea Nacional.
Conforme a los cambios que operó desde 2023, Moreno pudo alargar su periodo al frente del Comité Ejecutivo Nacional hasta octubre del año en curso. Así, logró retener únicamente las gubernaturas de Coahuila y Durango, sin embargo cedió 10 plazas en todo el País, incluyendo su natal Campeche y el Edomex.
«Alito» ha manifestado que no impulsará la llegada al CEN de su brazo derecho, el diputado Pablo Angulo; y también suena el diputado federal Rubén Moreira. En ambos casos se trata de políticos cercanos al actual dirigente.
«Aquí nadie se baja. Aquí nadie renuncia y aquí nadie se dobla», arengó anoche.
En relación con el proceso electoral –en el que el PRI impulsó la candidatura de Xóchitl Gálvez con el PAN y el PRD–, «Alito» aseguró que el Gobierno federal había metido «las manos a la elección para jamás sacarlas», razón por la cual se había tomado la decisión de impugnarla.
El dirigente pidió a sus correligionarios un «cierre de filas absoluto» ante el proceso que desembocará en la Asamblea Nacional. «Aquí está el PRI: un PRI que se declara en resistencia», sostuvo.
«Las presiones desde el poder no definen el rumbo de nuestro partido: las decisiones del PRI le corresponden a los priistas y a nadie más. Vamos a un proceso de reflexión y de debate que recorrerá todo el priismo nacional y que, necesariamente, tocará a todos los sectores y estructuras del partido», adelantó.