Jorge Ricardo y Daniela de la Mora
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Traían gorros de cirujano, mamelucos, cubre zapatos azules, incluso una cápsula para pacientes de Covid-19 que empujaban seis paramédicos. “Gatell escucha: personal de salud en lucha!”, gritaban afuera de Palacio Nacional.

“Que se acuerde López Obrador que cuando él se enfermó lo atendieron en un hospital privado”, decía Patricia Rojo, una médica cirujana de un hospital privado. Privado, pero no del exclusivo Hospital Médica Sur, donde se atendió el Presidente un infarto al miocardio en diciembre de 2013.

Eran unos 60 trabajadores del sector privado que protestaron para exigir ser vacunados contra Covid-19.

“Ojalá trabajáramos en Médica Sur, ¡hágamela buena! Aquí hay trabajadores de limpieza y empleados de farmacias del doctor Simi”, añadía la cirujana, vocera del Movimiento Nacional del Sector Salud no Vacunado.

El Movimiento fue citado en Gobernación, de ahí salieron apenas con la promesa de que Gobernación iniciará el censo, ello a a 4 meses de que llegaron las primeras vacunas.

En Nuevo León, el llamado presidencial a esperar turno fue recibido con indignación.
“Es un acto criminal, es indigno que nos tengan viendo pacientes con Covid y nuestras autoridades no nos vacunen”, lamentó Abelardo Elizondo, jefe de Neumología de la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax.

Adrián Rendón, presidente de la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax, explicó que la clasificación de “primera línea de atención a pacientes con Covid” aplicaba cuando la pandemia empezaba, no ahora que el personal de primera línea pasó a ser todo el personal de salud disponible.

Gabriela Alarcón, vocal del Colegio de Médicos Cirujanos de Nuevo León, comentó que ya se había establecido un plan de vacunación que no se está siguiendo.