Jesús Guerrero
Agencia Reforma

CHILPANCINGO, Guerrero.- Ante los ataques que han sufrido religiosos en los últimos meses, el Obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, pidió a los párrocos de Guerrero que cuando viajen por carretera utilicen un crucifijo en el pecho como identificación para evitar ser agredidos por integrantes del crimen organizado.
La recomendación la hizo el sábado pasado durante una misa en el marco de la Jornada de Oración de la Paz -que concluyó ayer- y luego del ataque en contra del sacerdote Felipe Vélez Jiménez, quien fue herido a balazos el jueves en Chilapa cuando viajaba en su automóvil.
«Siempre es mejor prevenir, yo recomendaré que siempre que salgan (los sacerdotes) usen los levanta cuellos, la cruz en el pecho o algún elemento religioso, incluso un auto rotulado», comentó González Hernández.
«Si nos confunden que nos confundan, porque ya la traen, pero que no nos vayan a confundir por equivocación», les dijo a los sacerdotes quienes estaban sentados en el presidium.
Durante la misa, González Hernández hizo un llamado al diálogo para frenar la ola de violencia que se vive en el País, y aseguró que para resolver el tema se necesita de todos los actores sociales.

NUEVA RUTA
Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), aseguró que el País necesita una estrategia más efectiva para defender a los jóvenes del crimen organizado.
El prelado participó ayer en una peregrinación convocada por católicos en Temixco, Morelos, donde advirtió que ante la falta de oportunidades laborales, hay jóvenes que se relacionan en actividades del crimen organizado, además de que muchos son obligados a hacerlo.
«Creo que es algo que todavía (el gobierno) nos debe y ojalá que esta oración que estamos haciendo los ilumine y ayude», aseveró en el último día de la Jornada de Oración de la Paz.
En ese sentido, la Arquidiócesis Primada de México, por medio de su editorial dominical Desde la Fe, pidió a la sociedad y al gobierno trabajar por la reconciliación, a fin de establecer los caminos concretos y eficaces para que cese la violencia y la inseguridad.