Carlos Villalpando Ventura, presidente del Colegio de Urbanistas manifestó la necesidad de repensar y rediseñar las ciudades con un enfoque en la sostenibilidad ambiental, por lo que solo a través de un cambio estructural y concertado en las prácticas de desarrollo urbano se podrá enfrentar eficazmente los desafíos del cambio climático y mejorar la calidad de vida en nuestras comunidades.
El especialista señaló con preocupación la actual tendencia de desarrollo urbano que, según sus palabras, “se está comiendo las áreas verdes”. Este fenómeno se observa en la proliferación de nuevos fraccionamientos, centros comerciales y desarrollos inmobiliarios que se caracterizan por ser «grandes planchas de concreto» sin considerar criterios ecológicos y sustentables. “La falta de espacios verdes y árboles en la ciudad y el estado tiene un impacto directo en la calidad del aire y del agua, además de exacerbar las olas de calor”.
Villalpando Ventura advirtió que la eliminación de áreas naturales no solo reduce la capacidad de mitigación climática de la ciudad, sino que también afecta negativamente la salud de sus habitantes, incrementando problemas respiratorios, deshidratación, fatiga y agotamiento.
Enfatizó la necesidad de una mejor gestión del agua tanto en el ámbito urbano como agrícola. Este recurso vital, dice, está siendo mal utilizado y distribuido, lo que debe ser un «foco rojo» para las autoridades. “Es crucial que se tomen medidas inmediatas para normar, proteger y controlar a los usuarios del agua, ya que solo así se podrá concienciar sobre su uso responsable”.
Asimismo, propuso una serie de mejoras en las políticas públicas orientadas a la creación y mantenimiento de microclimas urbanos, destacando la importancia de plantar árboles y diseñar espacios abiertos de manera sustentable. “Estos espacios no solo nos ayudan a producir oxígeno y purificar el aire, sino que también forman suelos fértiles, evitan la erosión, mantienen ríos limpios, captan agua para los acuíferos, y sirven como refugios para la fauna. Además, contribuyen a reducir la temperatura del suelo, lo cual es esencial en la lucha contra las olas de calor.”