Adriana Dávila
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-La primera arma contra el coronavirus es la protección.
Los médicos que enfrentan la pandemia en el Hospital Metropolitano lo saben muy bien, pues está en riesgo su salud y la de los pacientes.
El proceso de equipamiento es tedioso y puede llevarle a una persona hasta 20 minutos, pero para los médicos ya es una práctica que dominan y lo hacen en menos de cinco.
Grupo REFORMA tuvo acceso a una de las áreas de terapia intensiva, la más crítica en el Hospital Metropolitano, dedicado exclusivamente a la atención de pacientes con Covid-19.
En la entrada, el personal médico pegó las instrucciones en una pared, junto a un espejo.
Son los pasos que debe seguir toda persona que va a ingresar al “área contaminada”, como le llaman los doctores.
El pimer paso es colocar un par de cubre zapatos y, posteriormente, guantes de nitrilo en color azul.
Después, un overol blanco que cubre desde los pies hasta el cuello.
Encima de los cubre zapatos se deben poner botas quirúrgicas, que van atadas alrededor de las piernas.
Luego, un cubrebocas desechable para partículas, conocido como N-95, y lentes de seguridad.
Enseguida, un gorro quirúrgico asegurando introducir todo el cabello y, encima, se pone el gorro del overol.
Se coloca después otro par de guantes, que son asegurados a la bata con cinta.
Finalmente, va una careta de acetato protectora.
Una vez completado el proceso, se puede ingresar al área de pacientes, conocida como área infectada.
Debido a la complejidad del equipo de protección, durante su turno, los médicos no pueden comer ni ir al baño.
Para salir, cada uno de los elementos debe ser retirado con precaución y evitando el menor contacto con la cara externa.
En cada paso es necesario colocar gel antibacterial encima de los guantes y desechar el equipo en un bote de basura especial.
Una vez retirado, se lavan las manos.