Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Antes del 15 de septiembre, al filtro de acceso Covid del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ) llegaban unas 50 personas al día solicitando la prueba; en las últimas dos semanas ha llegado el doble, afirma personal del nosocomio.
Los mismos pacientes comentan que acudieron a fiestas patrias, señala un trabajador de los filtros de acceso.
“Ya estaba bajando, pero ahora con lo del 15, que se juntaron, vienen. Decían: ‘Es que nos juntamos’; sí, está bien, tú te cuidas, pero fuiste a ver a tu tía y si tu tía se fue con la vecina y echaron chisme y no traían cubrebocas. Te cuidas tú, pero tu tía no”, refirió otra recepcionista.
Incluso, señalan, han llegado familias enteras.
“Ahorita (el viernes) sí ha llegado su rebote del 15 de septiembre. Mucha gente no entiende (.) más o menos han llegado 50 personas que tuvieron reunión. El doctor que estuvo en la tarde dijo: ‘Por el pozole, el chicharroncito en salsa verde. Hoy estamos al dos por uno’, porque de verdad llegaron familiares que venían de una familia tres. ‘Es que nos juntamos’ Si tú no te cuidas, me das más chamba a mí”, contó una trabajadora.
Para ingresar a la zona de pruebas para Covid-19 hay tres filtros. En el primero, ubicado en la entrada principal, se advierte que existe una alta probabilidad de que los sospechosos adquieran el virus, por lo que piden pensarlo dos veces.
Sólo les permiten el ingreso a los que tienen al menos tres síntomas como dolor de cabeza, fiebre, náuseas o vómitos, diarrea, escalofríos, tos, etcétera. El único que da el pase directo es la dificultad para respirar.
A los pacientes que acuden con dolor de cabeza y fiebre arriba de 38 grados, se les advierte que podrían ser sospechosos, pero el ingreso es bajo su propio riesgo.
“Antes de ingresar se les recuerda que allá adentro hay una alta probabilidad de que pueda contagiarse porque estará hasta 5 minutos sin cubrebocas, y ahí sí hay positivos”.
“En un laboratorio privado hay menos demanda y menos probabilidades, ahora sí que entra bajo su propio riesgo ¿está bien?”, se les pregunta a pacientes.
Algunos aceptan, otros se van.
Los que aceptan pasan a un segundo filtro donde se les aplica un cuestionario y se les toman datos. Antes y después de que el sospechoso ingresa, se desinfecta el área.
Después, un médico revisa al paciente, mide su temperatura otra vez, vuelve a preguntar síntomas, les revisan la garganta, con el estetoscopio escuchan pulmones, el ritmo cardiaco y miden el nivel de oxigenación.
Si el doctor considera que tiene probabilidades, lo dirige al tercer filtro, para realizarle una prueba y si no, le pide realizarse la prueba en otro sitio o les orienta sobre de qué otro padecimiento pudiera tratarse.
Al interior cuentan con aparatos para realizar rayos X, tomógrafo, y para descartar dudas, además de las pruebas de PCR, se puede practicar una gasometría arterial, que consiste en retirar sangre del individuo para medir los niveles de oxígeno.
En el caso de requerir hospitalización por gravedad, aquí también se presta ese servicio de acuerdo con la disponibilidad. Los resultados se entregan vía correo electrónico en dos días.