Víctor Fuentes y Saraí Cervantes
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La turbulencia en la que se desplaza Mexicana de Aviación puede empeorar, según se desprende de proyecciones financieras del Ejército mexicano que sustentan una solicitud de mayor gasto para aviones y equipo.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) pidió a la Secretaría de Hacienda otros 20 mil 871 millones de pesos para la adquisición de aeronaves «equipo de apoyo en tierra y herramientas necesarias para su operación» que serán ejercidos entre 2024 y 2027.
A partir de 2028, según proyecciones financieras de Sedena, Mexicana tendría ganancias siempre y cuando sus ventas anuales de boletos excedan de 6 mil 616 millones de pesos, equivalentes, por ejemplo, a 12 por ciento de los ingresos de Volaris en 2023.
Ejecutivos de aviación privada consultados dijeron que las tarifas aéreas de la aerolínea del Estado tendrían que ser de más del doble y con aviones llenos de pasajeros para que esas proyecciones tuvieran lógica.
De acuerdo con un «análisis de rentabilidad», Sedena estima gastos de operación y mantenimiento de 162 mil 692 millones de pesos durante veinte años a partir de 2028, con la aerolínea registrando pérdidas nuevamente hasta 2043 por el crecimiento de dichos costos.
Expertos en aviación privada opinaron que si se hablara de la operación de 20 aviones, adquiridos con ese recurso, y conforme el «análisis de rentabilidad» militar se estiman ingresos totales del orden de 580 millones de dólares al año o 29 millones de dólares por aeronave, cifra que no es creíble.
«Eso sería superior al ingreso por avión obtenido por Volaris, según sus datos financieros que son públicos y de los cuáles se desprende que en 2023 tuvo ingresos de 25 millones de dólares por aeronave que tienen casi el doble de capacidad de los aviones tipo Embraer que presumiblemente está buscando Mexicana», estimó.
La proyección estima costos operativos y de mantenimiento que crecen 5 por ciento por año.
«Ese planteamiento deriva en un flujo de efectivo negativo a medida que avanza el periodo de análisis, lo que financieramente se percibe y proyecta como un fracaso del negocio», se indicó.
«Más que una inversión huele a gasto. El plan de negocios, si es que existe, difícilmente aguantaría un análisis por parte de profesionales del aerotransporte.es difícil suponer que los 21 mil millones van a tener un uso productivo», comentó Juan Antonio José, experto en industria aeronáutica.
«La falta de trasparencia lo que hace es demostrar que el modelo de negocio no pasaría los exámenes, y los análisis hechos por personas que conozcan del medio», reiteró.
«Las proyecciones financieras que tiene Hacienda sobre la operación de Mexicana hasta el 2047 dejan claro que la aerolínea es un negocio terrible», expresó otro analista financiero que solicitó el anonimato.
El especialista explicó que el valor presente neto de los flujos operativos proyectados de la aerolínea apenas suma 101 millones de pesos, mientras que la cifra correspondiente al valor presente neto de las inversiones superan los 13 mil 700 millones de pesos.
Fernando Gómez, otro especialista del sector aéreo, opinó que es poco clara la justificación oficial.
«Hay que asegurar los montos de inversión de estos cuatro años y conocer con cuánta flota va a operar, sueldos y salarios, gastos operativos y reinversiones y reparto de utilidades. Aunque sea una empresa que se le dio una asignación, que no busca fines de lucro debe de buscar su autonomía financiera», reiteró.
Mexicana de Aviación, bajo administración militar, opera desde diciembre con tres aeronaves Boeing prestadas por los militares y dos Embraer rentadas a la empresa TAR.
Recientemente el gobierno admitió haber sido estafado por la empresa Aeroholdings con la que habría pactado el arrendamiento de 10 aeronaves, con tripulación y servicios de mantenimiento.
La empresa demandó al gobierno mexicano por presunto incumplimiento de contrato y la administración federal contrademandó.
La Sedena censuró en su totalidad las 316 páginas de los estudios socioeconómicos, de mercado y factibilidad técnica, en su solicitud de recursos por lo que se desconoce cuántos aviones pretende adquirir, bajo que modalidad de compra o arrendamiento o si ya existe algún contrato.