Aunque su demanda se ajusta a la lógica, no se les hace caso por la sencilla razón que la solicitud está fuera del radar de la autoridad municipal. A lo largo de varias décadas los comerciantes del Centro de la ciudad han exigido al alcalde o alcaldesa en turno que durante los eventos proverbiales no permita la presencia de vendedores de temporada, que además de ser una competencia desleal convierten la zona en un pueblo de cuarta categoría.

Entre los argumentos que esgrime la autoridad para permitir la instalación de los puestos, donde se oferta toda clase de productos, incluidas las fritangas, es que por el tiempo que tienen de estar ahí han adquirido derechos, que por cierto se heredan de padres a hijos, no se pueden negar los permisos, sin embargo es de sobra conocido que representan el capital político que forma parte de la herencia que recibe cada trienio.

A raíz de los festejos del Quincenario de la Asunción, ocuparon desde el 30 de julio todos los espacios posibles y la variedad de material que utilizan en sus puestos hace que la Plaza de Armas, la primera cuadra de José María Chávez, la acera norte de la calle Moctezuma y primera de Madero, Juárez y Allende se conviertan en una feriecilla, muy lejos de lo que se pretende demostrar que Aguascalientes es una ciudad de primer nivel en que se puede gozar por lo que ofrece a su paso.

Puntual en la cita anual, la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen) requirió al Instituto Municipal de Planeación (Implan) que se tenga una compraventa más organizada para que beneficie básicamente a los locatarios. La presidenta de dicha agrupación, Guadalupe González Madrigal, señaló que su propósito es que exista “un comercio más ordenado en el Centro”, en el que los negocios que funcionan todo el año no se vean perjudicados ya que no sólo es porque les hagan la competencia, sino que les permiten instalarse en la entrada de las tiendas o frente a los aparadores, lo que aleja a los posibles compradores al no tener oportunidad de detenerse para analizar y valorar lo que ofrecen.

No se pretende que a los eventuales les nieguen el derecho al trabajo, pero sí que se ajusten a un orden en donde no se genere una rivalidad, por lo que bien haría el Ayuntamiento con ubicarlos en espacios donde puedan desarrollar su labor y al mismo tiempo permitan que el comercio establecido no sufra un desgaste.

Lo que no mencionó la dirigente de la Acocen es que ya es tiempo de que el Gobierno de la ciudad organice la presentación de los negocios semifijos, evitándose el espectáculo que muestran al colocar trozos de tela y lonas de distintos tamaños y colores para delimitar su espacio, lo que desmerece cualquier esfuerzo para dar la sensación de que es algo diferente a lo que es común en poblados pequeños y que se acompaña del intenso olor a aceite recalentado.

Si hay organización desde la planeación, se tendrá una conclusión distinta, para ello se requiere dejar fuera el fondo político que ha acompañado todos estos años la toma de decisiones. La administración municipal que lo logre dejará un legado que obligue a las siguientes a elevar la calidad de este tipo de servicios, lo que favorecerá la imagen de la ciudad, de sus habitantes y de quienes trabajan en esos espacios.

LE ECHAN “MONTÓN”

Como en los tiempos de la pubertad, autoridades, líderes empresariales y opinantes se unieron para desaprobar la declaración del líder obrero José Alfredo González, de que se fragua un despido masivo de trabajadores en la industria automotriz.

No obstante, los capitanes del sector patronal han guardado prudente silencio ante el anuncio que más de 2 mil funcionarios del Gobierno del Estado quedarán cesantes antes del 30 de septiembre, con lo que esto significa para ellos, para su familia y la sociedad en general.

Lo que podría considerarse como dos hechos totalmente distintos, en el fondo existe una similitud, porque si se llegara a concretar la reducción de empleos en las armadoras de automóviles y sus respectivas plantas proveedoras sería un golpe muy severo a la economía, como también puede serlo con los titulares de dependencias y sus auxiliares que obligadamente dejarán sus puestos ante el relevo gubernamental.

Por segunda semana consecutiva, el máximo dirigente obrero siguió alejado de la actividad pública, lo que ha evitado que se le cuestione sobre la citada declaración y aun cuando dejó abierta la posibilidad que pueda definirse durante este mes, la reserva que se mantiene hace suponer que finalmente no se hará realidad, lo que en términos claros qué bueno que así sea por el bien de la nómina y de la entidad.

Miembros del Colegio de Economistas consideraron que sería difícil que se alcance, ya que no existen elementos que visualicen que se va a dar una acción de esta naturaleza, inclusive las empresas no han avalado la postura de González y en condiciones análogas están en el Gobierno del Estado.

Por su parte, la representación local de Coparmex puso en tela de juicio que la crisis que registran las ensambladoras, debido a la falta de componentes, provoque el despido de una parte de su plantilla. El titular del organismo, Juan Manuel Ávila Hernández, reconoció que por más de un año esta industria ha estado en dificultades para regularizar la producción, “no se vislumbran recortes de trabajadores de las principales empresas y proveedoras”.

En lo que se refiere a los paros técnicos que han tenido lugar, aseguró que han provocado sólo mayor rotación de personal como consecuencia natural cuando los trabajadores buscan no tener perjuicio en su ingreso.

Sostuvo que concuerda con los señalamientos de las autoridades estatales, principalmente de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedec), de que no se perderán empleos en mayor escala en los próximos meses, por lo que siguen con especial cuidado las acciones que tienen lugar.

Ávila Hernández sostuvo que existe un saldo positivo de diciembre a junio en comparación con 2021, esto es hay un crecimiento de empleos, por lo que no es posible pensar “en despidos masivos, es algo que no coincide con la realidad, más bien hay rotación de empleos por los paros técnicos, pero no por cesantías”.

CON PINZAS

El presidente municipal de Pabellón de Arteaga, Humberto Ambriz Delgadillo, debe hilar muy en fino para evitar que del problema interno se pase a uno externo y se haga una bola de nieve que eche al traste lo que sigue esperándose que constituya la diferencia con las administraciones que han habido los últimos trienios. El problema se hizo público el pasado 27 de julio cuando Edith Hornedo Romo, regidora del PRI y a cuyo partido pertenece el alcalde, denunció que trabajadoras del Instituto Pabellonense de las Mujeres dijeron ser víctimas de violencia y acoso laboral de sus jefes inmediatos, por lo que dejó en claro que “se llegará hasta sus últimas consecuencias buscando marcar un precedente”. Consideró que puede haber más empleadas en la misma situación y que por temor a represalias guardan silencio. En un comunicado que difundió en redes, la edil expresó: “Esta mañana hicimos un pronunciamiento de carácter público que decidí difundir a manera de comunicado y respaldar a la licenciada Marcela y a la psicóloga Nayeli porque son víctimas de acoso y violencia laboral. Debemos garantizar que sus asesorías y acompañamiento tengan el cause correcto”. El titular del Ayuntamiento tiene un compromiso con la historia, en función que su abuelo Manuel Ambriz Pacheco fue el primer presidente de Pabellón en 1965 y su padre Humberto Ambriz Aguilar hizo lo propio de 1981 a 1983, mientras que él recién rindió protesta, por lo que en gran medida dependerá de él seguir el ejemplo familiar. Que tenga presente el compromiso que asumió como candidato: “Lo que queremos es trabajar de la mano con los pabellonenses y estamos haciendo un exhorto a la unidad. Eso lo queremos dejar muy claro, queremos un Pabellón unido y el llamado que estamos haciendo es para regresarle su grandeza”. Es apreciado por la comunidad estudiantil y de profesionistas, ya que previo a su ingreso al mundo de la política fue director por espacio de siete años del Instituto Tecnológico de Pabellón y previamente subdirector de servicios administrativos del Tecnológico de El Llano.