Mariana Montes
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Tras la emergencia de ómicron, la nueva variante del SARS-CoV-2, virus que provoca Covid-19, el Arzobispo Rogelio Cabrera López hizo ayer un llamado a pasar las fiestas decembrinas con precaución, siguiendo los protocolos sanitarios.
La OMS indicó que la novedosa versión del patógeno tiene varias mutaciones genéticas que le permitirían diseminarse con mayor rapidez.
Aunque el prelado no mencionó explícitamente a ómicron durante su tradicional comunicado dominical, sí apuntó la necesidad de prevenir otro pico de casos.
«Si bien en muchos de nosotros se encuentra el anhelo de reunirnos para vernos y festejar, después del tiempo de confinamiento que se ha vivido», afirmó, «no debemos olvidar que hay que seguir atentos a las indicaciones que la autoridad nos da para cuidar nuestra salud y así evitar la nueva ola de contagios que amenaza al mundo».
El jerarca católico también extendió el llamado a quienes venerarán a la Guadalupana en los siguientes días.
«Estando cerca las fiestas de la Virgen de Guadalupe, vuelvo a pedirles el favor de que procuremos cuidar las medidas sanitarias; que prevalezca la devoción, el amor a Santa María de Guadalupe», dijo.
Además, Cabrera López apuntó que en la actual época debe prevalecer la solidaridad con el prójimo.
«Este mes de diciembre, que estamos por empezar, debe ayudarnos a que la sensibilidad propia de este tiempo sea canalizada de forma efectiva atendiendo a quienes lo necesitan, demostrándoles con nuestra presencia y cercanía el verdadero sentido de estas celebraciones.
«Felicito y motivo para que sigan adelante a todos aquellos que realizan campañas en favor de los más pequeños y de las familias reuniendo juguetes y artículos de primera necesidad».
Agregó que dicho sentido de la solidaridad y la cercanía no debe vivirse como acontecimiento aislado, sino como el compromiso permanente de estar al servicio de los demás.
El líder de la Iglesia católica regia dio su mensaje desde Ciudad de México, donde participó en la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe.
«He tenido la oportunidad de participar junto a hermanos y hermanas laicos, sacerdotes, y obispos de todo el continente y algunos más venidos de Europa y África, así como cerca de mil asambleístas que, de forma virtual, participaron durante la semana», expresó.
«Entre los temas que hemos reflexionado ha sobresalido la urgente necesidad que tenemos de escucharnos, atendernos, y acercarnos especialmente a los más vulnerables y alejados para seguir haciendo vida el mensaje del Evangelio, viviendo este proceso sinodal en comunión como verdaderos discípulos misioneros».

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