A pesar de que el debate entre las candidatas y el candidato a la presidencia fue hace 10 días, sigue siendo motivo de muchos análisis. Varios dicen que el debate estuvo mal organizado, que no sirvió. Otros dicen que es bueno que haya debates, aunque lo de hace 10 días no fue un debate toda vez que no hubo un intercambio o confrontación de proyectos, etc., sino un contestadero sin sentido de preguntas, con un cronómetro descompuesto que confundía a las candidatas y candidato, etc.

Luego del debate hubo dos tendencias. Por una parte, los opinadores, los comentócratas. En ese segmento, la conclusión es que Sheinbaum ganó el debate. Y que lo ganó porque no se involucró, porque navegó de a muertito, porque salió avante siendo tan vulnerable y que se vio más presidencial.

De Xóchitl dicen que desaprovechó, que salió más desordenada, que no veía a la cámara. Y que dejó ir viva a Sheinbaum. Esa es la conclusión de los expertos. La conclusión de las redes sociales es que ganó Xóchitl y la razón de eso es básicamente porque se dice en general en las redes sociales que Sheinbaum no contestó, que se vio arrogante, que es la Dama de hielo y que Xóchitl, a pesar de su desorden o de su improvisación, fue directa, la acusó y estaba más del lado de los ciudadanos. Eso fue más o menos el post debate.

La pregunta es: ¿Qué importa más para mover a los votantes? La impresión es que en este primer debate el post debate dejó un marcador más o menos igual al que había antes, que no va a cambiar las preferencias lo cual es una ganancia neta para Sheinbaum, que era la que más tenía que perder.

Asimismo, podemos criticar el formato. Es bueno que haya habido debate porque se zarandeó un poco el tablero. Aunque para algunos el debate era más bien como un examen y hubiera sido mejor algo así como una confrontación entre las candidatas, pues Jorge Álvarez Máynez la verdad no interesa mucho al electorado, desde el destape en Monterrey, entre cervezas y vino, a cargo del gobernador Samuel García se percibió que era una charlotada. Nada que tomar en serio.

Siguiendo con el debate, los moderadores debieron actuar realmente como moderadores, como verdugos fuertes y duros contra las aspirantes. El problema fue que los partidos les amarraron las manos y si queríamos que hubiera un debate de verdad los moderadores debían preguntar directo y si alguna candidata se hubiera hecho la occisa y se hubiera salido por la tangente, le deberían decir que no había contestado la pregunta. O la otra manera era que se pudieran interrumpir de manera directa como ocurre en otros países. Pero en México no hay cultura del debate y por lo tanto eso no va a cambiar de tal manera que los otros dos debates también serán aburridos. Pero a pesar de que sean aburridos, y aquí es la crítica a Xóchitl Gálvez, creemos que ella hubiese tenido más espacio si hubiese cumplido con el método de la reiteración y el énfasis para que le quedara en la mente a la gente cuál era su mensaje y su crítica y creemos que ahí perdió su oportunidad.

Lo que dijo al otro día por la mañana el presidente respecto al debate, fue que había estado muy bien. Pero al día siguiente, cuando le informaron cómo estuvo realmente su pupila, dijo muy molesto que todo el debate había sido pegarle a su gobierno y que nadie lo había defendido y ese nadie en este caso era Claudia Sheinbaum. Y uno se pregunta: ¿Pues qué el debate era con él? Nunca lo vimos sentado ahí en la mesa.

El presidente tiene un narcisismo que se agudiza – el narcisismo es una enfermedad progresiva – y conforme se acerca el final de su mandato ese problema emocional crece más y llega hasta al extremo de sentirse mal porque su delfín, o sea la candidata de su partido, no lo defendió, según él, lo suficiente. Lo que hace López Obrador es muy peligroso para Sheinbaum. La está anulando día a día. Está opinando. Se mete. Le manda mensajes. El presidente debía dejarla crecer. Que sea la protagonista. Que sea la candidata de la continuidad. Pero ni siquiera le está dando ese espacio y está generando una estridencia terrible.

Asimismo, hay que recordar que habrá nueve elecciones para elegir gobernador en nueve estados. De esos nueve estados hay 6 que gobierna Morena y 3 la oposición. En todas las elecciones locales de los últimos cinco años en cada ciclo electoral, Morena gana más y más al extremo de que hoy Morena y aliados tienen 23 gobernadores. Sin embargo, tenemos la impresión de que la curva se va a empezar a revertir parcialmente. En este momento, de las seis entidades que gobierna Morena y en donde va a haber elecciones, hay tres que están en riesgo para Morena y que puede ganar la oposición. Una es la Ciudad de México, que será una elección cerrada que probablemente la distancia esté hoy entre cuatro y cinco puntos entre Morena que sigue llevando el liderazgo y Santiago Taboada en segundo lugar. Pero eventos como el del agua contaminada en la Alcaldía Benito Juárez son eventos que sí pueden cambiar el ánimo del electorado y podría ganar la oposición. La segunda entidad en donde podría ganar la oposición y perder Morena es Morelos, en donde varias encuestas dicen que hay un empate técnico. Lucy Meza, que es la candidata de la oposición era Morenista y puede ganar la gubernatura. Cuauhtémoc Blanco ha sido parte fundamental para que pierda Morena pues su sexenio ha sido tremendamente corrupto.

En donde puede haber una sorpresa es en Veracruz, en donde Pepe Yunes Zorrilla es el candidato de la oposición y Rocío Nahle García es la candidata de Morena. Aquí las últimas encuestas muestran que la elección se está cerrando y Yunes está a 3 o 4 puntos de diferencia. Si esa tendencia se mantiene dos o tres semanas Yunes va a rebasar a Rocío Nahle y probablemente pueda ganar la elección. El problema es que Rocío Nahle en las últimas semanas ha enfrentado varios escándalos. El primero es el de las casas, una en Boca del Río, otra en Coatzacoalcos, un departamento del marido en Monterrey y otras propiedades. Y otro problema es que no es veracruzana, sino que es de Zacatecas. No es una veracruzana de verdad y se equivoca constantemente con los nombres de las poblaciones que visita y eso le ha sido muy rechazado. El pronóstico es que en Veracruz puede darse la sorpresa y ganar Yunes. En un caso extremo, la oposición puede ganar seis gubernaturas y Morena tres, lo cual sería el primer punto de inflexión de esta tendencia creciente de Morena. Hoy las encuestas siguen diciendo que Sheinbaum es la favorita y hasta que no ocurra otra cosa será probablemente, pero si a nivel local la oposición gana la Ciudad de México, gana Veracruz y gana Morelos y en el Congreso hay un resultado más balanceado, creemos que ese escenario será relevante porque generaría una suerte de contrapesos verticales y regionales que serían muy saludables para la vida democrática del país.