Itzel Vargas Rodríguez

Bien dicen que “caras vemos, intenciones no sabemos” y esta frase ahora aplica perfectamente al caso del avión estrellado por la compañía alemana Germanwings.

Si uno observara un mapa de la cantidad de tráfico aéreo que tiene Europa diariamente, habría una muy probable reacción de sorpresa porque, literalmente, el cielo está lleno de vuelos… y literalmente allá no ocurren muchas cosas desafortunadas porque la logística aérea ha de ser tremendamente buena, o de plano porque Dios es muy grande.

Sin embargo, hace poco más de una semana ocurrió un hecho lamentable: un vuelo que partía de Barcelona y se dirigía a Düsseldorf se estrelló a medio camino en los Alpes, dejando 150 muertos entre los que había estudiantes, empresarios, turistas, dos bebés y para desgracia de nuestra nación, dos mexicanas, una de ellas amante de la meditación, y otra más miembro destacado de un equipo de investigación.

La noticia pronto conmovió gran parte de Europa y el mundo, y los presidentes de España, Francia y Alemania, lugares de donde provenían la mayor cantidad de pasajeros en el vuelo, se unieron en una tristeza común.

Cada día se han abierto nuevas investigaciones sobre el caso, porque ha sido un evento desafortunado pero también extraño.

Las versiones oficiales han descrito cómo el piloto en determinado momento se retiró al escusado, dejando al copiloto a cargo (quien tenía una fuerte depresión y la indicación médica de no laborar), pero este último, sin más ni más se encerró en la cabina y estrelló el avión.

Quienes llevan la investigación encontraron sólo una caja negra útil, de la que extrajeron un audio en donde se escuchaba cómo a punta de hachazos, el piloto intentó derribar la puerta para que lo dejara pasar el copiloto, mientras los pasajeros gritaban de miedo.

… Parece el perfecto guión de una película de terror y al mismo tiempo recuerda actos terroristas que han involucrado aviones como el del 11 de septiembre en Nueva York. Sin embargo, todo se reduce al infortunado momento de locura de una persona, en este caso del copiloto.

Y eso sólo nos remonta al día a día, a la historia que se construye en el presente, en el que las decisiones de algunos que se encuentran en un puesto clave, afectan a una gran cantidad de personas.

La historia, por ejemplo, nos ha dejado lamentables casos como los millones de judíos muertos en la segunda guerra mundial a causa de las decisiones de un personaje cuyo nombre causa los mismos escalofríos: Hitler.

Y lo mismo ocurre en los casos contrarios, cómo las decisiones y acciones de personajes como Gandhi, Mandela, Luther King llevan a acciones masivas de cambio positivo.

Como reflexión, en la sociedad en general, somos vulnerables ante el tipo de personas que atentan contra la integridad mediante la toma de decisiones deliberadas, producto de… ¿de qué?, ¿locura?, ¿intereses personales?, ¿odio?

“Caras vemos, intenciones no sabemos” y la naturaleza y el destino nos libren de aquellos peligrosos sujetos que no siempre advertimos como un potente daño… Una reflexión al aire.

_____________________________________________________

itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz

¡Participa con tu opinión!