Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 20-Jun.- La tortura persiste en muchos ámbitos de la cadena de seguridad, por lo que su erradicación sigue siendo uno de los principales retos en materia de derechos humanos, reconoció ayer Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.
«No puede negarse que ha habido avances en nuestro país, que su práctica se ha reducido en muchas de las corporaciones de seguridad y que nuestro marco jurídico es ahora mucho más claro en su prohibición. Sin embargo, tenemos que reconocer que no hemos logrado su erradicación.
«Y que su práctica persiste en muchos ámbitos de la cadena de seguridad pública; este reconocimiento no sólo se sustenta en las recomendaciones de los organismos internacionales, sino también, de manera muy importante, en los diagnósticos de organismos nacionales», apuntó.
A partir de diagnósticos como los de la CNDH y la CEAV, subrayó el subsecretario, todas las corporaciones se han sumado al rechazo más absoluto a los actos de tortura y al compromiso de prevenirla y sancionarla.
«Para estos fines, se han puesto en marcha políticas y acciones encaminadas a su combate, lo que incluye protocolos de actuación y de fortalecimiento institucional», dijo ante el representante de la ONU-DH en México, Jan Jarab.