El domingo se celebrará la Jornada Diocesana por la Iglesia Perseguida. “Ningún cristiano debe sentirse ajeno ante la persecución que algunos enfrentan a causa de su fe”.
Así lo señaló el obispo José María de la Torre Martín, quien en la circular que emitió expresó que ese día de manera especial “tendremos presente en nuestra oración a quienes sufren por esta causa”.
Pidió a los sacerdotes motivar a los fieles a ofrecer un donativo a favor de la Fundación Pontificia “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, cuyo coordinador de la zona centro norte, Dominik Kustra, expuso las penuria por las que atraviesan las familias y clero, en Venezuela.
Habló de la crisis que se vive en ese país y del temor que se ha desatado, a partir de que se emitió la “Ley de odio a la patria”, mediante la cual por ejemplo, los sacerdotes no pueden hablar del hambre que padecen los niños, porque ello se considera un ataque al Gobierno y los presbíteros pueden ser encarcelados; también amenazan a obispos y los tachan de conspiradores si hablan con la verdad, ya que está prohibido evidenciar las fallas del Gobierno y las condiciones en que vive la población.
Mostró un fajo de billetes, de bolívares, los cuales tienen un valor de 50 centavos mexicanos, de ahí que se quitaron ceros a la moneda porque había que cargar un morral de billetes para comprar una botella de agua.
“Para adquirir unos zapatos hay que solicitar un préstamo a 24 meses; para comprar una botella de vino de consagrar se requiere la colecta de dos años, de ahí que no hay manera de que los templos cuenten con ese artículo”.
No hay medicamentos, la gente sufre para conseguir productos básicos, como jabón, pasta dental, insumos cuya cantidad debe reportarse en la aduana, en caso de los visitantes.
Pidió a los fieles tanto su aportación económica, como su apoyo espiritual, sus oraciones, y añadió que la gente sale de Venezuela no por un capricho, sino por necesidad; “estando aquí de mendigos viven mejor que en su país trabajando honestamente”.
Dominik Kustra encabezará la colecta del domingo, en La Purísima.