Portando orgullosamente su uniforme, la soldado auxiliar oficinista Érika López, detalló cómo es la incursión de la mujer en el Ejército Mexicano. Reconoció que desde temprana edad tenía la inquietud de alistarse y pertenecer a alguna institución pública. Con el paso del tiempo, el ofrecimiento de un crecimiento laboral terminó por convencerla para formar parte de la Zona Militar en Aguascalientes.
Con la mira puesta en convertirse en teniente coronel, comentó que todos los días se entrega al máximo en sus responsabilidades laborales. Al igual que el resto de sus compañeros, a temprana hora acude a rendir honores al lábaro patrio y posteriormente se enfoca en sus encomiendas, entre las cuales se encarga de la documentación interna, giro de oficios y ordenamientos para unidades.
Érika López recordó que su familia en un principio fue renuente cuando expresó su intención de formar parte de las fuerzas castrenses, decisión que posteriormente fue respaldada para cumplir su sueño.
Reconoció que en todo momento ha sentido el apoyo y respaldo de sus compañeros en su mayoría varones, quienes demuestran la apertura para que personal femenino se sienta cómodo en todo momento. “Mi máxima aspiración en lo profesional es llegar a ser teniente coronel. Para mí sería una satisfacción el poder decir lo logré y tener a mi cargo alguna tropa”, comentó a El Heraldo.