Eduardo Alfredo Pérez Ruiz 
Agencia Reforma

CDMX.- Con el segundo dictamen que dio a conocer DNV se fortalece la línea sobre deficiencias en la construcción del tramo de la Línea 12 que colapsó en mayo, pero se agregan indicios sobre señales de deformaciones que nunca fueron atendidas.

Desde su primer informe, la consultora reveló que los pernos o estaban mal soldados o no existían. Tras estudios de laboratorio, encontró también que los materiales de concreto no cumplían con los estándares.

“Se detectaron deficiencias en comparación con el criterio de diseño en todas las porciones de las estructuras de concreto que se probaron, varias muestras cayeron por debajo de los criterios mínimos especificados en las normas”, se explica en el documento.

La carga pudo haber provocado una falla en cascada de todos los pernos, lo que se agravó aún más debido al peso de los trenes CAF.

“La estructura compuesta estaba operando como dos vigas paralelas independientes, una viga de concreto y una viga de acero, que experimentaron condiciones de carga para las que no estaban diseñadas.

“Lo anterior creó condiciones que llevaron a la distorsión del marco transversal central y la iniciación y propagación de grietas de fatiga, que redujeron aún más la capacidad de la estructura para soportar la carga”, señala DNV.

Según el análisis de fotografías y otros documentos, desde enero de 2017 se detectó una ondulación en la trabe norte, atribuida a que los pernos no estaban haciendo su trabajo correctamente y las vigas de acero se deformaban porque soportaban más peso.

La consultora realizó simulaciones por computadora y concluyó que los sismos de dicho año no representaron una complejidad mayor y que, de hecho, los convoyes en movimiento representaban una carga más fuerte que la de los movimientos telúricos.

En diciembre de 2019, la CDMX realizó una supervisión del tramo con drones. Los expertos noruegos revisaron los videos y encontraron que el pandeo de las vigas había aumentado, además de que una estructura presentaba una separación considerable.

Sin embargo, la actual Administración pasó por alto las deformaciones. En el Tercer Informe de Gobierno, por ejemplo, no se hace referencia a esta revisión. La Administración de Claudia Sheinbaum asegura que se ordenó una inspección del tramo elevado hasta después del sismos del 23 de junio de 2020.

“Sin obtener hallazgos que justificaran una intervención inmediata de carácter mayor”, asegura el Informe y especifica que sólo se decidió implementar monitoreo e instrumentación sistemática.

En dos semanas, DNV entregará el tercer y último reporte técnico, que corresponde a la causa raíz. En este evaluará los factores que contribuyeron al siniestro y las “barreras” que faltaron o fallaron para evitar la pérdida de la estructura.

Teófilo Benítez, abogado de algunas de las víctimas del colapso, aseguró que el resultado del dictamen los decepcionó y lamentó que tanto el Gobierno federal como el capitalino estén más preocupados en contener los daños políticos que en buscar justicia.

“Pusieron más empeño en mantener su estabilidad política y poco compromiso para la reparación integral de las víctimas”, agregó.

Con información de Viridiana Martínez