Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El ex candidato presidencial Ricardo Anaya afirmó que el más grande error del Presidente López Obrador en materia económica fue haber perdido la confianza de los inversionistas.

En el mensaje que dedica a comentar su más reciente libro, el panista sostuvo que el Mandatario federal pretende lavarse las manos echándole la culpa a la pandemia del desastre económico.

“Hay algo que es clave para que haya inversión. Algo que toma muchos años ganar y que se pierde en un instante: la confianza. Quizá el más grande de todos los errores en materia económica de este Gobierno es que ha hecho que los inversionistas, tanto los mexicanos como los extranjeros, pierdan la confianza”, planteó Anaya.

A juicio del queretano, los inversionistas perdieron confianza porque se tomaron malas decisiones como tirar a la basura un aeropuerto.

“Perdieron confianza porque se han cambiado las reglas en forma arbitraria: como ocurrió con la inversión en energías renovables, con la cancelación de las rondas petroleras o con consultas ilegales que cancelan inversiones ya realizadas”, señaló.

En su abono, Anaya advirtió que la inversión está en su nivel más bajo en más de 20 años.

“Esto es muy, pero muy grave. Porque ciertamente la inversión del Gobierno importa, pero la de las empresas importa mucho más. Fíjate, esto es lo que López Obrador nunca entendió: En México, por cada peso que invierte el Gobierno, las empresas privadas invierten seis.

“Y por eso es tan importante que el Gobierno genere un ambiente de confianza que invite a la inversión privada. Porque si no hay inversión, no va a haber crecimiento, empleo, bienestar”, señaló.

Anaya Cortés deploró que las familias mexicanas estén sufriendo una crisis económica sin precedentes.

“El Gobierno se quiere lavar las manos alegando que la pandemia nos vino de fuera. Pero, aquí hay que aclarar dos cosas.

“Primero, es cierto que la pandemia no es culpa de López Obrador, pero sí es su culpa el pésimo manejo que se le ha dado. Es como el capitán de un barco al que le toca navegar en medio de una tormenta. La tormenta no es su culpa, pero las decisiones que toma en el timón sí son su responsabilidad.

“Segundo, el problema económico empezó mucho antes de la pandemia. Y, cuando esta empezó, el barco ya estaba dañado. Porque en el primer año del gobierno de López Obrador tuvimos nuestro peor crecimiento en una década”, agregó.