Yarek Gayosso
Agencia Reforma

CDMX.- Mariana Arceo pasó de prepararse para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 a luchar por su vida.
La competencia más complicada que ha enfrentado duró 11 días y la encaró en dos hospitales. Ella pensaba que había sido el arduo campamento que tuvo en España, pero finalmente se le diagnosticó positivo por COVID-19.
Los doctores le dijeron que sus pulmones estaban severamente dañados y era necesario entubarla. Una noticia así para una atleta de alto rendimiento, que lleva al máximo su capacidad respiratoria, puede ser fatal.
La muerte pasó por la mente de la monarca panamericana.
“No sabía que mi cuerpo estaba tan mal, te llega por la cabeza eso (morir) y saber que no hay cura”, contó en entrevista vía telefónica a Grupo REFORMA desde Cuautla, Morelos, donde se encuentra aislada pese a recibir el alta médica.
Los síntomas no los detectó a tiempo porque podían confundirse con el desgaste del campamento de equitación que realizó en un espacio con acceso controlado en Barcelona.
Dolor de huesos y articulaciones, diarrea, ardor de garganta, tos con sangre, vómito y fiebre fue la sintomatología que desarrolló hasta subir al avión de vuelta a casa.
En el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) esperó casi tres horas para la prueba y fue una tomografía de sus pulmones la que encendió las alertas.
“Sentí que el mundo se me venía abajo”, recordó Arceo, cuyo positivo por COVID-19 fue reafirmado con una segunda prueba.
Reservó el diagnóstico a sus padres, que residen en Guadalajara, pero fue necesario avisarles cuando los doctores le explicaron que tenían que entubarla.
Su tratamiento incluyó medicamentos que pueden dañarle el corazón si realiza actividad física en los próximos días e incluso dar positivo por doping, pues están prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
Cuando estaba más estable se enteró de la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 para el próximo año.
“Fue un respiro”, afirmó la ahora recuperada que duerme con oxígeno y se encuentra en una casa en Morelos, donde pasará un mes para terminar de reponerse.
En este periodo puede volver a contraer el virus, por lo que su lucha continúa.