Luis Muñoz Fernández.

¿Es verdad que en Aguascalientes hay un número significativamente elevado de suicidios en comparación con la mayoría de los estados de la República? ¿A partir de qué cifra o porcentaje de suicidios podemos hablar de un fenómeno significativo? ¿Es el suicidio en Aguascalientes un problema de salud pública? ¿Podemos estar seguros de que la mayoría de los suicidas en Aguascalientes son enfermos mentales y/o adictos a las drogas prohibidas, tal como se nos ha dicho en numerosas ocasiones?

Cualquier ciudadano consciente que viva en Aguascalientes debería hacerse estas preguntas porque casi un día sí y el otro también nos enteramos de que alguien se quitó la vida o bien se habla del asunto por algún otro motivo, tal como sucedió recientemente con la inesperada renuncia del titular de la Dirección de Salud Mental y Adicciones. No cabe duda de que el suicidio es un tema de actualidad en nuestro Estado. Es raro (por decir lo menos) que haya tantos que se quiten la vida en un lugar que presume de los altos niveles de bienestar de sus habitantes. O a lo mejor no son tan altos.

¿Y si existiesen otras razones que explicasen el fenómeno? El ensayista y pensador español Ramón Andrés dice que “es erróneo pretender, como así lo sugiere una significativa parte de la medicina psiquiátrica de las últimas décadas, que el noventa por ciento de los suicidios cuentan con una base patológica. Sería inocente dar por buena esta propuesta. Aceptándolo, no haríamos más que evidenciar un tenue conocimiento de nuestra condición, manifestar la ignorancia de la compleja trama de la realidad, de matiz incontable”.

Ante un problema tan complejo como este, todo intento por conocer su origen sin un estudio cuidadosamente planeado, apegado al más estricto rigor científico, cuya información, en curso o definitiva, esté al alcance de cualquier ciudadano interesado, cuyas conclusiones se publiquen en medios científicos reconocidos y se den a conocer con seriedad a toda la sociedad aguascalentense, debe descartarse. Confío en que un estudio de estas características se esté ya realizando porque, de otro modo, sólo estaremos dándole pellizcos a una realidad cuya profundidad no somos capaces de prever y cuya solución no podrá llegar por más que le pidamos a Dios que nos la conceda.

Comentarios a: cartujo81@gmail.com