Las autoridades sanitarias advierten sobre los casos de ceguera y daño neurológico que se han reportado, por procedimientos cosméticos en manos de inexpertos que se publicitan como cirujanos plásticos, cuando no lo son.

Para corregir arrugas y mejorar la apariencia de la cuenca de los ojos, se publicitan rellenos a base de aceite de cocina, silicón líquido y ahora está de moda el uso de plasma sanguíneo. El riesgo es que si se pincha la arteria que va al ojo, dejan ciega a la persona o pueden ocasionar daño neurológico, cuando se compromete una arteria que va al cerebro.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, ha identificado un crecimiento en la prestación de servicios de cirugía estética a través de establecimientos o locales privados, sin que cuenten con los avisos ni las autorizaciones sanitarias conducentes.

Los principales servicios que se ofrecen consisten en abdominoplastías (remodelación y reafirmación de abdomen); blefaroplastias (cirugía de rejuvenecimiento de párpados y resección de piel); implantes de busto o mamoplastía de aumento; mamoplastía reductiva; mastopexia (elevación o remodelación de busto); dermolipectomía circular o “body lifting”; peeling; lipoescultura; liposucción; inyección de materiales de relleno, y reducción acelerada de peso.

Antes de contratar los servicios del especialista, debe verificarse que sea miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, A.C. (AMCPER). Se han detectado establecimientos en los que el personal de la salud carece de estudios con validez oficial y de cédula profesional; o bien, que los cirujanos plásticos no cuentan con certificados y/o recertificaciones de especialidad para realizar este tipo de cirugías.

Asimismo, se da la falta de aviso de funcionamiento o licencia sanitaria, medicamentos con fecha de caducidad vencida, equipo médico sin registro sanitario, y no permiten acceso para constatar condiciones sanitarias, etc.

Los tratamientos se ofertan por Internet, volantes, mantas en domicilios diversos, y la práctica más común es ofrecer bajos costos y sin internamiento del paciente.

La Cofepris advierte que las cirugías o tratamientos practicados en establecimientos con malas condiciones sanitarias y por personas no especializadas que no cumplen con la legislación y normatividad sanitaria vigente, pueden provocar un grave riesgo a la salud de la población; el daño puede ser permanente o fatal.