La soledad es considerada como un problema de salud que requiere atención médica y que, especialmente en la adolescencia, al ser una etapa vulnerable, se puede experimentar sentimiento de aislamiento.

La soledad se aloja como un sentimiento de apatía y también de coraje; es un camuflaje en el que si no se pone atención, puede pasar desapercibido, advirtió el sacerdote Carlos Alvarado Quezada.

“Sus efectos son internos, muchas veces los jóvenes pueden estar centrados en el mundo material, y pasar desapercibidos en el mundo espiritual, como si lo exterior fuera lo único que contara”.

El presbítero añadió que un joven solo, aislado del mundo, corre el riesgo de perder sus esperanzas, e incluso la fe. Cuando el mundo que lo rodea lo empapa de materialidad, favorece los sentimientos fríos, indiferentes, que pueden estar encerrados en una burbuja social pero muy distinta a lo que pasa en su interior.

“Hoy más que nunca, todos los padres deben estar alertas de cada uno de sus hijos, charlar con ellos es uno de los mejores comienzos que la familia puede hacer; interesarse por sus gustos y emociones despierta el interés del joven”.

Hay varios factores relacionados con la soledad en esta etapa: la desesperación, el fracaso, relaciones deficientes, el aislamiento, y son factores que influyen en el pensamiento suicida en un adolescente.

“El cambio de sociedad, en que con las nuevas tecnologías las personas ya no necesitan comunicarse directamente con los demás, es una causa del deficiente desarrollo de los adolescentes; otra de las causas es la agresión escolar (bullying), en el que la víctima al verse maltratada, prefiere alejarse”.

El presbítero consideró que la soledad es un reto para los médicos, debido a sus efectos, y el conocimiento de la misma es muy importante para evitarla.

“Muchos piensan que la felicidad, está en lo material, alejándose de Dios y haciendo a un lado la espiritualidad”, subrayó.

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