Natalia Vitela
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Covid-19 ahuyentó a la población usuaria del sistema público de salud, que buscó atención privada y éste fue uno de los factores que elevó el gasto de bolsillo de las familias mexicanas.
Sin embargo, además de la pandemia de SARS CoV-2, la histórica falta de inversión en el sistema de salud, el desabasto de medicinas por el retraso en las compras consolidadas, ahora a cargo de la UNOPS y la desaparición del Seguro Popular son algunos de los factores para que creciera 40.5 por ciento el gasto familiar en salud, advierten especialistas.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Inegi, el gasto promedio trimestral en 2018 en cuidados de la salud era de 901 pesos y para 2020 creció a mil 266 pesos.
Además, el sistema público de salud reportó 8.5 millones de personas menos usuarios con respecto a 2018, En promedio, 57.5 por ciento de los usuarios se atendieron en el sistema privado y, apunta el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en la población con menores ingresos, sólo 25 por ciento de personas buscó atención en centros de salud de la Secretaría de Salud.
Para el economista Enrique Cárdenas, presidente de la asociación Signos Vitales, ante la emergencia sanitaria causada por Covid-19, hubo una reducción de alrededor de un millón de egresos hospitalarios en el sector público.
Esta disminución significó que se trataron menos enfermedades y se redujeron las hospitalizaciones, por lo que los derechohabientes tuvieron que acudir al sector salud privado, explicó.
Además, durante la actual administración se ha registrado un aumento importante en el desabasto de medicinas en el sector público.
“Al haber desabasto en los centros de salud y hospitales públicos, las personas tienen que comprar sus medicinas”.
Indicó que la única manera de revertir la situación es estableciendo un sistema de protección social universal que sea efectivo.
“(Es necesario) aumentar los recursos fiscales para salud; es la forma de lograrlo”.
De no hacerlo, alertó se mantendrá elevado el gasto de bolsillo, pues se sigue enfrentando desabasto de medicinas y la pandemia de Covid-19.
“Este incremento que vemos por lo pronto es probable que se mantenga en esos niveles este año”.
Lamentó que el actual Gobierno no haya invertido más en este sector prioritario, más aún ante la aparición de Covid-19.
“Es decir, viendo la tempestad no se invirtió un quinto un más”, alertó.
Afirmó que la eliminación del Seguro Popular elevó el gasto de bolsillo porque los hospitales públicos no tienen recursos.
Para Enrique Martínez, director del centro de análisis Inefam, especializado en gasto público de salud, que el gasto de los hogares disminuyera 12.9 por ciento y el de salud creciera, “se explica por doble vía: por enfermedades preexistentes y por la Covid-19, pone en claro el gasto catastrófico que muchos de esos hogares vivieron”.