Omar Fares
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Los astros se alinearon para acercar al Atlas al Bicampeonato.
Vaya que sufrieron Los Rojinegros ante el Pachuca, pero hallaron a su santo como Camilo Vargas, palpitaron con el corazón del «Hueso» Reyes y gozaron con la picardía de Julián Quiñones para llevarse ventaja de 2-0 en la Final del Clausura 2022.
Así, en poco más de 6 meses y luego de 70 años de lamentos y tragedias, el Atlas está a 90 minutos de alcanzar su tercer título de la Liga MX. Se vale creer.
No todo fue miel sobre hojuelas. Ayer, el Pachuca merecía más, pues puso en serios aprietos a una de las mejores zagas del campeonato, que tuvo en el portero colombiano Vargas a su mejor hombre.
Luego de unos primeros minutos de intensidad en el mediocampo por parte de ambos equipos, el gol llegaría para los locales.
Luis Reyes volvió a inspirarse y abrió para el arribo de Javier Abella, quien mandó un centro para la llegada del «Hueso», que conectó un cabezazo que dejó a Óscar Ustari como un espectador más ayer en el Estadio Jalisco.
El Pachuca no se quedó quieto y entonces comenzó el show de San Camilo Vargas para emocionar a sus seguidores.
Kevin Álvarez seguramente soñó con el colombiano, pues el lateral derecho se plantó frente a él en un par de ocasiones, pero sólo pudo lamentarse ante una atajada de Camilo, quien en la segunda resolvió con un achique que complementó Hugo Nervo.
Todavía en la última jugada, el «Pocho» Guzmán remató un servicio que le puso Nicolás Ibáñez, pero se volvería a topar con la figura de Vargas.
Para la segunda parte, el Atlas siguió con la suerte del campeón, pues Ibáñez estrelló un disparo en el travesaño.
El bombardeo de Pachuca no cesaba. Lo mismo Álvarez con un disparo desviado en el área, que Luis Chávez animándose fuera de la misma con un zurdazo.
El partido se le empezó a complicar más a Diego Cocca con las amonestaciones a Aníbal Chalá y Aldo Rocha, y las salidas de los defensas Emanuel Aguilera y Anderson Santamaría, por lo que renunció al ataque y apostó a resistir hasta el final del juego.
Con el pasar de los minutos, Pachuca fue bajando las revoluciones y eso le permitió al Atlas tomar oxígeno.
Ya en la compensación, Julián Quiñones peleó el esférico, con su fuerza se quitó la marca de tres hombres para plantarse frente a Ustari y definir con un zurdazo el 2-0 que sabe a Bicampeonato para los Rojinegros.
El Atlas irá el domingo al Estadio Hidalgo sabiendo que un triunfo, un empate y hasta perder por un gol, lo harán, nuevamente, campeón.

Todo les sale.
El Atlas no inventó, arriesgó todo a su juego y le salió a la perfección.
Apoyados en su columna vertebral y con la suerte de campeón, los Rojinegros están a 90 minutos de su tercer título en la Liga MX, segundo en fila.
El Atlas goza de la mejor versión de Camilo Vargas, Luis Reyes y Julián Quiñones, quienes cargan con un equipo con mucho corazón.
Es cierto que ayer los dominaron, pero ahí también, sufriendo, supieron sobreponerse y llevarse una ventaja importante.
Ya veremos si les alcanza.

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