Martha Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Tres de cada cuatro mujeres ocupadas en México no ganan lo suficiente para adquirir la canasta básica familiar, advierte Acción Ciudadana Contra la Pobreza.
La organización civil señala que el ingreso de un trabajo digno debería alcanzar para mantener a una persona trabajadora y a su familia. No obstante, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que el 74 por ciento de la población femenina ocupada no es capaz de alimentar con sus ingresos laborales a dos personas.
De acuerdo con el análisis de Acción Ciudadana Contra la Pobreza, en este momento el umbral es un ingreso inferior a 6 mil 591 pesos en zonas urbanas y de 4 mil 296 pesos en zonas rurales.
Los datos subrayan que actualmente sólo seis de cada 100 mujeres ganan más de 13 mil 200 pesos, lo que equivale al costo redondeado de cuatro canastas básicas en zonas urbanas.
“Por derecho, el ingreso de un trabajo digno debería alcanzar para mantener a una persona trabajadora y a su familia. El ingreso promedio en México no alcanza ni para comparar dos canastas básicas, y el de las mujeres ocupadas está aún más lejos”, señaló.
Aunado a ello, advierte, durante 2020, la brecha salarial entre hombres y mujeres se amplió.
A finales de 2019, antes de la emergencia sanitaria, detalló, el ingreso promedio de los hombres que trabajan tiempo completo, es decir, de 40 a 48 horas semanales era 646 pesos más alto que el de las mujeres.
Para finales de 2020, agregó, esta diferencia aumentó a mil 72 pesos, lo que obligaría a las mujeres a trabajar más días para alcanzar el mismo nivel salarial.
“En estas circunstancias, una mujer tendría que trabajar meses de 36 días para alcanzar el ingreso promedio de un hombre, y meses de 39 días para alcanzar el costo de la canasta familias (o sea dos canastas básicas)”, advirtió.
Acción Ciudadana Contra la Pobreza subrayó que al final de 2020, las condiciones de trabajo de las mujeres ocupadas continuaban siendo precarias, ya que seis de cada 10 no tenían seguridad social y nueve de cada 10 carecían de afiliación sindical.
Además, la mitad no contaba con un contrato estable, una de cada tres no tenía prestaciones de ley y casi una de cada seis estaba subocupada.
La organización civil advirtió que alcanzar la autonomía económica real para las mujeres es indispensable para lograr una igualdad sustantiva y no sólo formal.
“La recuperación económica inercial después de la crisis por Covid-19 profundiza las desigualdades. Desde la sociedad civil exigimos a todos los actores sociales, en especial a los gobiernos y empleadores generar cambios para lograr una recuperación económica post Covid-19 que sea incluyente y sostenible, con trabajo digno, inclusión económica de las mujeres y oportunidades para jóvenes”, reiteró.