Víctor Hugo Granados Zapata

La forma, por excelencia, en la que se demuestra la indiferencia por parte del Estado hacia un sector en específico se divide en dos: falta de presupuesto y de dinamismo en sus políticas públicas. Lo anterior ha sido la regla en el sector educativo desde que llegó la cuarta transformación al Gobierno Federal y a la Cámara de Diputados, ya que desde que se eliminó la reforma educativa de 2013, la política educativa sólo se ha dirigido a repartir el presupuesto destinado a educación en becas universales para educación básica y media, así como la supuesta ampliación de la cobertura en educación superior a través de las universidades para el bienestar, sin embargo, ¿qué sucede con los programas vitales para mejorar la calidad educativa? ¿Dónde está el refuerzo presupuestal para combatir la brecha educativa?

En días pasados, las y los diputados aprobaron el presupuesto de egresos para el próximo año y con ello surgieron diferentes debates, por ejemplo, la reducción del presupuesto al Instituto Nacional Electoral e incluso al Poder Judicial Federal; pero, en muy pocos medios se habló sobre el sostenimiento presupuestal de la política educativa actual. ¿Se va a continuar con la misma estrategia en todo el país? Al parecer sí. Analizando el PEF 2022, podemos advertir que no hubo cambios significativos en el ramo 11, un muy ligero incremento en el ámbito educativo (poco más del 1%), pero nada que ver comparado con el aumento enorme en el sector de turismo (casi un 70%) y ni hablar del ejército (hasta tendrán empresa pública para gestionar megaproyectos). Lo anterior es preocupante porque deja ver que tanto a la Cámara de Diputados como al Gobierno Federal lo que menos les interesa actualmente es el sector educativo, ignorando que a la fecha estamos viviendo una de las peores crisis educativas que hemos tenido en la historia de México.

Para colmo, hace una semana la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, rindió su comparecencia ante el Senado, sin mostrar una sola señal de preocupación, haciendo (para variar) el ridículo al afirmar que la ciudad de Cananea se encontraba en Jalisco. Lo anterior más que cómico resulta frustrante, más allá de su confusión, porque en ningún momento mencionó la intención de buscar una mejora para el sector que representa. Mientras tanto, desde el PEF 2020 los programas más importantes del sector educativo han sido víctimas de recortes presupuestales y para este PEF 2022 su desaparición total, como es el caso del programa Escuelas Tiempo Completo y Prospera. Cabe mencionar que una de las últimas encomiendas que dejó el ex titular de la SEP, Esteban Moctezuma, fue la de preservar el presupuesto del programa ETC, sin embargo, no hay un sólo centavo destinado para dicho programa y al parecer a la “maestra” esto la tiene sin cuidado. ¿Esta indiferencia a quiénes afecta?

Siguiendo la investigación que realizó la AC Mexicanos Primero, se han desaparecido/reprogramado recursos públicos destinados a programas educativos elementales en un total de 21.9 mil millones de pesos en lo que va este año, afectando aproximadamente a un total de 37 mil escuelas y 4.3 millones de niñas y niños en todo el país. Todo el presupuesto “reasignado” se ha encaminado a aumentar el número de becas universales o ha parado en infraestructura escolar ¿a qué le apuesta realmente la 4T en el sector educativo? ¿Busca mejorar el sector educativo o simplemente continuar con estrategias políticamente rentables a costa del futuro de la educación pública?

Cabe señalar que el porcentaje de gasto en educación, con relación al PIB, ha decrecido desde la llegada de MORENA en ambos poderes. Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, en 2012 a 2016 se destinaba entre el 3.9% y el 3.7% del PIB en el sector educativo, y entre 2019 y 2021 esta cantidad oscila en el 3.3%. Es decir, ni siquiera han tenido la voluntad política de aumentar el gasto en el sector educativo, dejando a su suerte a millones de estudiantes en todo el país. Insisto, demoler los programas efectivos en materia educativa para crear un sistema de transacciones no condicionadas es empeñar el futuro de la educación, y más aún con los altos niveles de abandono escolar que tenemos hoy en día (5.2 millones de estudiantes desertaron en el ciclo escolar 2020-2021, según datos de la encuesta Ecovid Ed del INEGI).

Esta indiferencia está afectando a las y los estudiantes que necesitan, ahora más que nunca, un verdadero apoyo en su formación. Necesitamos políticas públicas bien diseñadas, evaluaciones continuas y la voluntad de las autoridades en querer mejorar el contexto que vivimos hoy en día, no estrategias para aumentar la aprobación presidencial. Tengo que admitir que estoy muy cansado de tener que explicar la importancia de tener una buena gestión educativa (o al menos eficaz), pero sobre todo estoy muy triste por las futuras generaciones de estudiantes que heredarán los estragos ocasionados por la administración actual. Así como muchas y muchos analistas en este sector, le daremos seguimiento a la política educativa de la 4T, a pesar de seguir decepcionados, pero nada sorprendidos.

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